martes, 28 de octubre de 2014


Deseé un mundo con todas las ganas.

¿Qué hacer, siglos después de
que nos fue concedido
el pavor de un amor 
que aprendió a decirse?
  
Yo no sé. No sé.

Como parte de mi ofrenda
te entrego este aturdimiento mudo.

Estoy callando con todo
lo que se grita en mí.

Ya ves, 
no es más trabajoso que hacer un barco
o desplumar un pájaro.

Finjo la quietud de la sangre.
Mi silencio no te reconoce.
Con ternura de abrigo
te devuelvo al misterio.








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