miércoles, 31 de enero de 2018


Estoy en deuda con la poesía, ninguna ofrenda que yo pueda hacer se compara con el altar que ella puso un día frente a mí.



martes, 30 de enero de 2018

Cantemos





Ha vuelto a la playa
el vestido que tiré al mar.
La trama del tul sostiene el agua
y forma cristales perfectos.
¿Has visto, alguna vez,
lo que hace el agua y el sol
sobre un tejido de tul?
Miles de cuadrados pequeñísimos
retienen la luz
y forman destellos.
Aparecen, desaparecen,
aparecen, desaparecen.
Como el aire que existe, que me falta.
Ningún vestido de novia
ha sido más inútil,  más hermoso.





lunes, 29 de enero de 2018


La piedra tenía agua adentro.

¿Qué le diré a mi hija
cuando pregunte dónde ha caído?

¿Qué haré con las manos
que resistieron el trenzado de crines
pero se doblaron al tirar la piedra?

Estoy en medio de todos.

Que no me equivoque ahora.

Estoy mirando hacia arriba.

No escucho el agua.

Quien la recoja sabrá de lo que hablo.
Quien la recoja hablará por mí.

El día que lancé la piedra
le puse un grito y un llamado.



domingo, 28 de enero de 2018

sábado, 27 de enero de 2018


No di, sino  que dejé todo lo que pude. Hay una diferencia enorme entre dar y dejar. Yo llegué sin nada.  Entonces dejé lo único que podía dejar: cierto orden. Dejé y fui  poniendo todo en su lugar, o donde creí que era su lugar: la magia en el fuego,  el llanto sobre la nieve.



jueves, 25 de enero de 2018

miércoles, 24 de enero de 2018

Martín


Chau amigo, gracias por cada minuto de vida que compartiste conmigo. Gracias por tu música, tu voz, la adolescencia juntos, la complicidad. Chau, nene. Chau.




Foto de Lucrecia Venialgo.

Me cuesta entender el tema del zodiaco. Soy de acuario. Recién este año me entero que tengo ascendente en virgo con la luna en tauro. No sé qué significa todo eso. Pero algo debe explicar ciertas cosas. Todas las que soy nos vamos a poner una vincha con piedritas azules y vamos a caminar un rato en la brisa que hoy alivia las veredas de Muñiz.


Cereza al atardecer







martes, 23 de enero de 2018

Una foto para siempre









La poeta Noelia Palma me hizo este regalo fabuloso: el libro de Zurita, editado por la Universidad Diego Portales, Chile.
Gracia, querida amiga.
Gracias, Sergio Cavazza, por esta foto.




Pierdo la voz. Mi garganta se cierra como un puño. En vez de dar el golpe, me contraigo. Llevo un lápiz en la mano para olvidar que soy muda.

sábado, 20 de enero de 2018


Si hay viajeros que, viniendo a la posta poética, llegan antes de horario, les cuento que cerca está el corredor aeróbico. Pueden caminar bajo los árboles antiguos de Bella Vista. Tomar aire puro. Mirar las hojas verdes. Respirar.



Después de un año, hoy a las 21 horas, nos volvemos a juntar para hacer la Posta poética volumen 2. Serán recibidos para leer y cantar todos los viajeros que quieran acercarse. No hay lista de poetas invitados. No hay lista de músicos invitados. Llega el que quiere llegar.

Lugar: librería Saint Exupery, Piñero 975- Bella Vista.



jueves, 18 de enero de 2018

domingo, 14 de enero de 2018


En realidad yo no sé si era Don Isa, Don Iza, o Don Issa. Pero sí que su nombre se pronunciaba así. Elegí escribirlo Issa, por puro gusto poético y por fe en el misterio, dado lo extraño de haber tenido un japonés viviendo en el descampado detrás de mi casa. Pienso, ¿y si fue un maestro que vino a enseñarnos algo que no supimos ver? ¿Y si sólo el tiempo logra decodificar por qué él estuvo ahí?




Detrás del alambrado que daba al fondo de mi casa, vivía un japonés. No tenía techo, vivía bajo los árboles. Se llamaba Don Issa. Cultivaba su huerta. Yo tendría unos 6 años y recuerdo que le pasábamos agua a través de una manguera. Ahora que lo pienso, es extraño, ¿no? Nunca más vi un japonés en situación de calle. Estoy trabajando en esos recuerdos. Quién era ese hombre que casi no hablaba y miraba las estrellas acostado sobre el pasto.




Siempre leo dos o tres libros a la vez. Estoy con los cuentos completos de Arlt, un libro de Jacques Derrida sobre la poesía de Celan y terminé de leer El pájaro rojo, poemas de Mary Oliver, traducción de Patricio Foglia y Natalia Leiderman. Mi mesa de luz es un barco en medio de la tormenta. 


jueves, 11 de enero de 2018

La tela de los deseos


Tesoro: regalo que me hizo la mágica Ana Lafferranderie, hace unos años, en la Biblioteca Nacional. Arte textil, obra de Florencia Walfisch. 








Una o dos veces al año recibo la llamada telefónica del poeta Raúl Artola. Escuchar su voz que cruza casi mil kilómetros desde Viedma hasta Muñiz, me llena de alegría. Cada uno de sus gestos generosos me honra. Gracias, maestro.



miércoles, 10 de enero de 2018

La paso mal en verano. Casi no salgo de casa con tal de no respirar el calor de la calle.  A menos que Mili que detesta el calor tanto como yo me diga vamos por algo rico y entonces nos tomamos el colectivo hasta Martinez, vamos a Green Eat a buscar las mejores hamburguesas de portobello del mundo, pasamos dos o tres horas bajo la piedad del aire acondicionado del centro comercial viendo libros, ropa, hablando sobre los usos del lenguaje, la poesía, nos probamos un vestido o una remera que casi siempre dejamos porque nos quedan mal, y seguimos hablando sobre poesía, feminismo, la izquierda, la derecha, el amor, nuestro gato, el viaje que vamos a hacer, lo mucho que nos gusta el tiempo juntas. El paraíso en verano no existe. Pero piso su orilla cuando mi hija me dice: dale, má, vamos a pasear.


sábado, 6 de enero de 2018


Todos saben que no se puede bailar entre cenizas y  cantar y estrenar un vestido de tul no bendecido  por el amanecer sin que los pies sean triturados por la fuerza del viento.



viernes, 5 de enero de 2018


La posta poética es un evento que busca tender una mano para difundir a la librería más genial del conurbano. Lo hago porque son amigos, sí, y porque la crisis económica nos toca a todos. La posta  no es un ciclo de poesía, no es un festival, no es una lectura de taller. Es una noche donde nos juntamos poetas, músicos y vecinos, en la librería con más garra de la provincia de Buenos Aires, a ofrecer lo mejor que tenemos: un poema, una canción. 
Se hace una vez al año, en enero, de noche. Porque creemos en la gente que mira las estrellas.


Se viene la posta poética volumen 2






Hoy es noche de Reyes. Nadie hará que yo deje de creer en el poder de mis zapatos.



jueves, 4 de enero de 2018

Anticipo de El castillo de Rouen



La luz se paraba sobre los cuerpos.
Era hermoso verla caer sobre las formas.
Sí, a veces cambiaba de dirección al tocar las piedras,
los brazos, el pelo.
Recuerdo lo que el sol hacía con los bordes.
Qué acontecimiento respetar la luz. 
Así se hace una celebración, pensé.
Fue la primera vez,
fuera de una habitación negra. 




miércoles, 3 de enero de 2018

Grossa


Noelia Palma es poeta, vive en Morón, lado oeste del conurbano bonaerense, y nos hicimos amigas a través de la lectura de nuestros blogs y de facebook. Creo que nos empezamos a leer en el 2012.  Hoy descubrí este material, en su voz.

El primer video es un texto suyo.
El segundo es la yapa, yo no sabía que Noelia cantaba.








                                                      



Su blog es: http://noeliapalma.blogspot.com.ar/




Cada beso le mandaba a decir al alma que recordara de qué estábamos hechos. ¿Podés pronunciar ahora las palabras que encendían la luz? Venían desde el fondo de la tierra. Venían y daban órdenes de felicidad. Más que eso, encontraban la manera de subir al cuerpo y hacernos libres.


Anticipo

Breve reseña que hice del libro Shibólet, de Diego Roel, en el blog  de César Cantoni "Los poetas no van al cielo"


http://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com.ar/2018/01/diego-roel.html





Nosotros, que encontramos la medida sagrada de los cuerpos, descubrimos que una palabra en el lugar correcto, alcanza una visión tan poderosa,  que es capaz de encender una estrella bajo la cual cantar.



martes, 2 de enero de 2018


Cocinar es un ritual increíble. No hablo sólo de mezclar los alimentos sino de todo lo que pasa con la energía cuando se prepara una comida. El hecho de cocinar para otro es un acto de amor. Hace muchos años, cociné para mis compañeras,  bajo las estrellas de Pehuencó, a metros del mar. Fue la primera vez que preparé sopa. Sentí que la noche era mágica. Con los años se convirtió en mi actividad favorita. Cocino para dar amor. He cocinado para mi hermana sabiendo que se moría. Esa vez aprendí que la compasión puede cocinarse como cualquier otro alimento. Toda la soledad que tengo puede resolverse en la preparación de una comida. Harinas, frutos, semillas, carne, pura ofrenda. Intenté tener mi propio huerto pero no resultó. El universo debería permitirme cocinar, al menos una vez, en cada lugar donde alguien me hace feliz.






Lennon, mon amour