jueves, 5 de septiembre de 2013

Vuelvo al patio y levanto
los pétalos caídos de los malvones rojos.
Hubo viento.
Yo amo al viento por sus alas.
No puedo tirar a la basura
las flores que cayeron.
Las pongo entonces con ternura
sobre mi mano abierta.
Las acomodo con forma
de sol y siguen rojas.
Ahora
soy una mujer triste
con un jardín en la mano.