domingo, 8 de julio de 2012

Revista Colectivo Rio Negro Nº 9

Gracias, REVISTA COLECTIVO RIO NEGRO Nº 9 POR PUBLICAR MI POEMA "Cuando te miro con ganas!"

http://issuu.com/rionegro/docs/rio_negro_9



Cuando te miro con ganas

Sobre mis párpados
tengo sentadas
dos gatas negras.
Te miran…
Cuando parpadeo
arquean sus colas
alzándolas como una falda.
Buscan con sus hociquitos
la humedad de tu boca
refriegan sus cuerpos
por tu sexo
haciendo un zigzag
entre tus piernas y el techo.

Luego vuelven
atorrantas
a esperar sobre mis ojos.




jueves, 5 de julio de 2012

EL POZO







                                   En el pozo
 caigo inhóspita y agria en tu homicidio.


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            E
            S      dentro de éste agujero en el que me tiraste. Todavía siento tus manos arrancarme de la orilla del pozo, tus piernas haciendo palanca contra las mías y te oigo diciendo: “Tomá”.
            Tengo tu grito adentro de mis orejas y siento mis latidos que me mueven el cuerpo.
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            O.
Presiento mi muerte inexorable.
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O
Veo mi vida, el empujón, cuando te fui a buscar al trabajo y cenamos en Puerto Madero, mi mamá planchándome la ropa, la pelea de fin de año, mi vestido rojo, cuando me golpeaste en la casa de Irene, la Navidad de hace dos años cuando me regalaste al perro, tu prima Inés contándome lo de Ana, la vez que te denuncié, la mujer policía que no me quería tomar la denuncia, el aviso de la chacra, tu vieja sirviéndome los ravioles, los nenes de primero cuando me trajeron el ramo de flores, mi velorio, tu mano, mis hermanos.
 Me agarro de donde puedo con desesperación. No puedo… no me agarro. Si no hay fondo, me digo, mientras mi cuerpo embiste contra los costados de la tierra, tal vez no muera. Tal vez me quede acá encajada hasta que venga alguien y me tire una soga, y me saque.
Intento abrir desesperadamente las piernas para encajarme en las paredes del pozo y no caer. Las abro de una forma inexplicable pero no me sostengo con nada. Huelo la tierra, el polvo de las arañas, los gusanos y toso. Tengo la garganta seca y la lengua ancha y dura.
C
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O
                      hacia un costado del agujero y me estrello la pierna contra algo. Me duele la pierna, me duele tanto la pierna… Siento mis piernas desencajadas, con laxitud inhumana. No veo. Huelo… huelo la tierra negra y la humedad espesa el aire y cuesta entrarlo. No puedo respirar bien y
            V
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            mis brazos tratan de arañar desaforadamente algún lugar de donde asirme. Cómo pudiste tirarme, te grito, cómo carajo se te ocurrió tirarme, Andrés, sacame de acá, hijo de puta…
Pego un alarido mientras siento como si la tierra de pronto se hubiera acabado y ya no cayera más.
Grito.
Mi pie, el derecho, hace tope contra algo, contra una cornisa en el costado derecho de este pozo. Te imagino agachado, mirando para abajo, tratando de asegurarte de que no se oigan mis gritos. 
            ¿Adonde termina este pozo? ¿Dónde caigo?  Pienso en que tu madre tuvo que ver con esto, tu madre que te llenó la cabeza, seguramente. La imagino mientras me meo sobre mis piernas, la pollera, los tobillos, y siento cómo me arde el pis en las rodillas.
            Huelo a sangre, huelo la acidez de la sangre pero no puedo tocarme y saber de dónde sale.
Quién sabe si alguien pasará por acá durante la noche. Había un alambrado cerca del pozo y una casa bajita a unos cien metros. No recuerdo nada más. Nada más que el cartel que decía “Chacras del Ghiso”.  Lo leí y me pareció tan lindo…Yo te creí. Yo te creí que me traías para comprar algo lejos de Capital, hijo de puta…. 
            Me pesan los pies mientras C
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                                                           G
                                                           O  Hablo y siento la boca llena de ampollas, o de bichos, igual los brazos, siento cosas que me caminan por todos lados, me pican la piel como si estuviese llena de ronchas. Debo estar llena de ronchas. Qué hora será, no me acuerdo bien a qué hora llegamos. Sé que salimos de tu casa después de almorzar. Tu mamá nos preparó ravioles, te das cuenta…Ustedes dos sabiendo que me ibas a tirar a un pozo y tu vieja nos preparó ravioles. ¿Lo sabía tu vieja, Andrés? Hay que ser hijos de puta, los dos, los dos iguales. Me oís… ¿Lo sabía o no tu vieja? ¿Te ayudó a planear esto? Porque esto fue pensando… esto te llevó tiempo pensarlo, Andrés…
Debe estar oscuro arriba, quizás esté oscuro ahora, no sé cuánto tiempo hace que caí acá adentro. Cuánta tierra estoy tragando, dios mío…Maldita la hora en que juré vengarme de vos si me dejabas. Maldita la hora en que me dejaste y te lo dije.
            Yo sabía que salías con Ana. Todo el mundo lo sabía. Me lo había dicho tu prima que siempre me quiso. Me dijo que salías con Ana desde hacía tiempo, que la habías llevado a tu casa y que a tu mamá le había caído bien. Ella era una chica para vos, dijo tu vieja, no como yo, que vivía en Floresta y te hacía cruzar media Capital para venir a verme.
            El problema es que no tuviste el valor para hablarme de frente, entendés, Andrés, empezaste a dejarme de a poco, a violentarte conmigo, a salir sin mí.
            Ahora lo que no entiendo bien es para qué me regalaste al perro, porque para esa época vos ya salías con Ana.
Pienso y no puedo creer estar acá abajo. Tengo la sensación de haberme muerto ya, de no estar, de no ser yo la que respira tierra. Vos me creíste pero yo no me iba a vengar, Andrés, era una forma de decir, un momento de furia de ver que todo lo nuestro se perdía.
Trato de gritar y no sé si alguien me oye. No sé si logro largar el grito, no sé si se escucha afuera cuando grito, no sé… Tengo miedo de moverme y volver a caer. Tengo una de las piernas apoyada contra uno de los costados del pozo y la otra doblada. Debo tener quebradas las piernas, los brazos…
 Siento mis costillas hechas tablas, me toco el ombligo y palpo la columna vertebral. Yo sé que vos y tu vieja están pensando lo bien que les salió. Esto no se te pudo haber ocurrido a vos solo… ¿Habrás llegado a tu casa? ¿Se lo dijiste ya, Andrés? No imagino qué harás cuando llegues a tu casa después de haberme tirado en el pozo, sin embargo, sí sé la cara que debe estar poniendo tu madre… Sé que le debe estar rezando a todos los santos para que no te agarren. Te debe estar diciendo que te vayas lejos, que ella te presta los dólares, que los agarrés y te vayas a Alemania, donde está ese tío tuyo que ni siquiera conocés.
            Debe ser así porque los dos sabemos bien que tu vieja nunca me quiso. Cuando me conoció me dijo que una maestra era poca cosa para vos. Yo te lo conté y vos te reíste. Yo no le veo la gracia. No sé que se creía tu vieja,  que era la madre de quién…mirá ahora cuando los agarren si yo me muero…van a terminar presos... Ella me llamaba y me decía que te dejara tranquilo, que me buscara a otro, que iba a terminar mal la cosa.  Qué bien la hicieron, qué bien la hicieron los dos…
No me oís. Te estoy gritando desde acá y nadie oye, o hacen que no me oyen, yo ya no te oigo, hijo de puta.
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            A
           
Vuelvo a caer más hondo, más abajo, no puedo respirar acá, no hay aire. No sé qué forma tiene mi cuerpo ahora, no sé cómo se acomodó mi cabeza, mis piernas, mi torso, en este pedacito de tierra.  Ya no importa si existe o no un fondo sobre el cual estrellarme y morir. Está tan oscuro, es tan de noche que vuelvo a sentir que no soy yo la que está acá abajo, o soy pero ya no me duele nada, ya no... Me quedo así, inmóvil, en lo negro del pozo, hecha un manojo. No puedo respirar.





 Valeria Cecilia Pariso. Todos los derechos reservados.
 Este cuento fue finalista del Concurso de Cuento Raro de Ediciones Outsider 2012.








martes, 19 de junio de 2012



Las mujeres podemos
descargar litros de agua.
Licuarnos.
Escaparnos de todos
los vestidos
dividirnos en gotas
montones de gotas
enjuagar los pisos
de nuestras casas
sin estropajos
sin productos de las góndolas de limpieza
que son caros y abrasivos
nuestro llanto alcanza
para baldearlo todo.





martes, 12 de junio de 2012


Ahora no tengo suerte
con los helechos.
Cuando sea vieja
tendré un helecho
furioso y verde,
una selva en un rincón del living.
Ahora no.
Ahora mueren después de haberse puesto
tristes.
A las viejas los helechos les crecen
de maravilla:
Es que tienen siempre la casa húmeda,
tibia, con olor a musgo.
Se mueren ellas.
Pero eso es otro tema.



martes, 5 de junio de 2012



Puede parecer
que ella está evitando
la vereda del sol
o que escoge
vidrieras limpias donde mirarse  
pero no
lo cierto es que va
sorteando baldosas
con el corazón en la boca
no sea cosa que
ese amor otra vez
la encuentre
y la desordene.



lunes, 4 de junio de 2012


De todas las soledades
tengo una
que no quiere
bajo ningún pretexto
estar a solas conmigo.



sábado, 2 de junio de 2012

Desde el faro de Chile

¡Gracias, Revista El Faro de Chile, por publicar mi "Guía para besar en Otoño" en la edición del mes de Junio!
Acá les dejo el enlace para que visiten la revista que es maravillosa:

http://issuu.com/faroeditor/docs/20.-_edici_n_2_de_junio

viernes, 1 de junio de 2012


No soy rea
No fui atrapada in fraganti delito
Nada escondo
No descanso de maratones.
No estoy en penitencia
simplemente esta vez
 me quedo
quieta
aprendiz de araña 
en un rincón con hojas
para esperar que llegues.



miércoles, 30 de mayo de 2012



Puedo pensar
cómo mirarte
cuando te vea
pero sé
que parados frente a frente
el latido
turbará mi astucia
y mis ojos
buscarán el suelo
irremediablemente.





viernes, 25 de mayo de 2012

Más poesía en la radio!

Alrededor del minuto 13 de este programa, Sinda Miranda, voz maravillosa, lee con una dulzura infinita dos de mis poemas. Acá te dejo el enlace:

http://www.ivoox.com/emision-154-iii-maraton-poetica-internacional-palabra-audios-mp3_rf_1247640_1.html

Poesía en la radio

Hoy, en la Emisión 153  del programa de Radio de Sinda Miranda, Mimos para el Alma, tuvo lugar la II Maratón Poética Internacional Palabra en el Mundo. Ahí estuve, en la voz de Sinda Miranda, con "Siempre de Estreno".

http://www.ivoox.com/emision-153-ii-maraton-poetica-internacional-palabra-audios-mp3_rf_1247613_1.html

Otro paseo por la Revista Literarte

Gracias, Revista Literarte, por publicar nuevamente mi poesía. Un honor estar con ustedes! Acá les dejo en enlace:

http://revistaliterartedigital.blogspot.com.ar/2012/05/valeria-parisomayo-de-2012.html



martes, 22 de mayo de 2012


Deberían vender
colchones de buen pasto
de unos quince centímetros de altura
con algunas flores
dientes de león,
colchones inflables,
rebatibles,
colchones
de oloroso verdor a clorofila
donde tirarse un rato
dentro del dormitorio,
colchones
con olor a pasto mojado por lluvia,
una cama de textura viva
para alcanzar
dentro del cuarto triste
lo que sólo se consigue
soñando boca arriba
sobre el pasto.




domingo, 20 de mayo de 2012

Por el aumento de la yerba




De pronto
subió el precio de la yerba mate
un trescientos por ciento más o menos
entonces
sin poder creer
que la yerba
costara casi un almuerzo
tomamos menos mate
nuestras bocas
pasaron menos tiempo
apretadas a la bombilla
justificadamente mudas
mientras subía tibio
el mate Premium
y ahí nos dimos cuenta
él y yo
qué poco
pero qué poco
teníamos para hablar
si un mate no llenaba
los silencios.

sábado, 19 de mayo de 2012

La fotógrafa


a Karina Giglio



Ella que no podía decir
nada
de lo que realmente
le importaba
que se diga
no sabía
que sus fotografías
tenían voces
hasta que las mostró
y otros oyeron
las imágenes
entonces supo
que debía
sacar más fotos
para hablar.




© Abre fácil. Valeria Cecilia Pariso, 2012
La fotografía pertenece a Karina Giglio.

No sé qué convoca
a la magia y qué no
por qué antes sí
mañana no
o ahora sí
y ahora no
no sé
qué hacés o dejás de hacer
que hoy por ejemplo
no te quiero.




jueves, 10 de mayo de 2012



No creo tanto
en Dios
pero qué miedo
me da
que Dios sepa
que no creo
tanto.

miércoles, 9 de mayo de 2012

De paseo por Letralia, Tierra de Letras.


Gracias, Letralia, Tierra de Letras, por llevarme de paseo por Letralia 266. Acá les dejo el enlace para que vean esta hermosa revista:


http://www.letralia.com/266/letras07.htm



sábado, 5 de mayo de 2012

Segunda definición de oquedad





Dícese también
del  ruido que produce
el tenedor
 cuando rasca el plato
y la olla está vacía
la alacena vacía
la heladera vacía
 el hambre agujerea
y el niño pide
más.





viernes, 4 de mayo de 2012

Revista El Faro

Gracias, Revista El Faro de Chile, por llevarme de paseo por sus páginas y por publicar mi material!