martes, 12 de junio de 2012


Ahora no tengo suerte
con los helechos.
Cuando sea vieja
tendré un helecho
furioso y verde,
una selva en un rincón del living.
Ahora no.
Ahora mueren después de haberse puesto
tristes, desarropados.
A las viejas los helechos les crecen
de maravilla:
Es que tienen siempre la casa húmeda,
tibia y con olor a musgo.
Se mueren ellas.
Pero eso no viene al caso.



6 comentarios:

  1. Una de mis abuelas cultivaba los helechos serrucho (de los más ¨difíciles¨) en los peldaños de la escalera descubierta que llevaba a la terraza. Jamás comprendí cómo una planta tan delicada sobrevivía con sólo las palabras y las caricias que mi abuela les prodigaba todas las mañanas escalón por escalón. Qué buen recuerdo que me devolviste hoy! Gracias, poeta! Y gracias a Dios que has vuelto!

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  2. Sabiendo la existencia del tercer y penúltimo verso...¿Como sigues deseando belleza?...Perfecto.Abrazos.

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  3. Qué helechos habrá tenido tu abuela, Carlos! Ya me los imagino!

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