jueves, 30 de marzo de 2017

Del tamaño de mi mano


Sin zoom, sin retoques, así espera que yo termine de regar.








Cuando las medianeras eran azules, ellos y ellas eran verdes. Ahora, que las medianeras son color arena, se mimetizaron. Hay varios/as en mi jardín. La belleza encuentra los cuerpos inesperados.

martes, 21 de marzo de 2017


Feliz día de la poesía. Pienso en que más tarde voy a leer a Gelman, como todos los 21 de marzo. Es un día lleno de sol, la ventana está abierta y preparé el primer dulce de peras del año. Está fresco. Es temprano, en la casa no hay ruidos, tomo mate en la cama, respiro,  miro el cielo todo celeste entre los fresnos, pienso otra vez en Gelman, me digo feliz otoño, me gusta tanto el otoño, los primeros fríos, mis cactus no florecieron este verano, ya no lo harán hasta el año que viene, no importa,  digo, esperaré, gracias vida, gracias Dios, ¿qué sería de nosotros sin poesía?


domingo, 19 de marzo de 2017


Para los que me preguntan por Triza (Ed. Detodoslosmares) estará disponible para fines de abril, primeros días de mayo.


viernes, 17 de marzo de 2017

La fotografía: el prólogo y la tapa de Triza


Toda mi vida estuvo ligada a la fotografía a través de mi padre. No sólo como arte, sino como industria (funcionamiento de un laboratorio fotográfico, nuevas tecnologías, insumos, procesos, etc). 

Dolores Etchecopar desconocía ese dato cuando escribió el prólogo de Triza. Y sin embargo lo supo.

Gracias, Dolores, por este prólogo hermoso!






TRIZA

La ausencia actúa en los textos de este nuevo libro de Valeria Pariso como el líquido revelador que usan los fotógrafos. Pero en el poema lo revelado no se congela sino que extrema su fugacidad, ofrece el destello de una presencia, el prodigio de su instante.
Cuando la catástrofe del amor hizo estrago, cuando la poeta dice: he arrojado todo al precipicio./Ningún orden es posible ahora,  lo que queda y ampara es algo pequeño, trémulo en la fiesta de su precariedad como una flor en la mano o pulverizándose dentro de un libro. Un gesto levísimo podría demoler un jardín, dice Valeria Pariso, ese jardín  aparece y desaparece en los poemas como una respiración que sólo la incertidumbre nos concede.
Con un tono coloquial y lírico a la vez, cada poema renueva la pregunta: ¿cómo es posible que no exista palabra para nombrar esto? El remordimiento, la esperanza, el amor, el abandono, el dolor, la belleza, ¿cómo nombrarlos? Esta perplejidad, la permeabilidad a su hechizo,  vuelve a esta escritura entrañable y verdadera. Lo que hará la poeta, a la par del viejo constructor de muelles, será, cada vez,  correr la línea entre la nada y el sueño.
Y de pronto, esa palabra inalcanzable que tantea el poema nos atraviesa lacerante como el sonido gutural del llanto de un camello en el desierto. Algo sucede entonces, se ha quebrado una letra del dolor y por esa grieta o triza entramos al libro.


                                                                                                                                     
Dolores Etchecopar






jueves, 16 de marzo de 2017

Esto me pasa por no tener Twitter ni Instagram

No tengo twitter ni instagram.  Por eso, en el momento en que fueron difundidos no vi ni pude agradecer este trabajo que Team Poetero viene realizando con varios de mis poemas en las redes sociales. Hoy me llegaron estos flyer o como se llamen, desde Venezuela.  

Gracias totales, Team Poetero!





















Team Poetero es una iniciativa privada, sin fines de lucro, fundada en Venezuela en 2011, que busca difundir la poesía venezolana.

Que la muerte nos ampare

Escribió ayer Noelia Palma:


"Portada de Que la muerte nos ampare. Gracias, Mario Montenegro por la confianza, gracias, Fernando Rojas por dibujar y esperar, gracias, Kodama Leandra por el diseño, gracias, Valeria Pariso, por el prólogo que escribiste.

Acá, un fragmento del prólogo que escribió Valeria.

"Descartada toda esperanza de olvido (oh, atroz forma del despojo), qué se hace con el recuerdo, con la certeza de que esta historia que abrió la vida en dos nos va a acompañar para siempre. Quién nos dice cómo dejar de ver belleza adentro del silencio que nos nombra.
¿Por qué?/¿Por qué encima de mi corazón/creció una florcita oscura y no una roja/en su esplendor?” se pregunta esta voz que suplica frente al precipicio.
Estoy corrigiendo el milagro/de haberme encontrado”, admite parada sobre el filo. “Perdón por no poder confesar un dolor”, nos dice el cuerpo ya caído y reconstruido, hueso más, hueso menos.

Es que la poesía de Noelia Palma habla del proceso de reconstrucción. Como si la muerte nos sucediera todos los días. No una muerte simbólica sino una muerte real, trágica, definitiva. Como si de verdad uno muriera una y otra vez. Y volviera a nacer una y otra vez, todos los días. En la cosmogonía de la poeta esto es posible. Y esto es posible porque el amor es posible. Esa es la certeza que lleva a cuestas el libro. Si el amor es posible, el cuerpo se reconoce por primera vez como un territorio sagrado y la poesía se vuelve el lugar del canto.""



miércoles, 15 de marzo de 2017

Vistalba, tierra malbec





Vistalba, Mendoza, verano 2017.

Algunas crónicas de este viaje en: http://viajaresunpoema.blogspot.com.ar/

domingo, 12 de marzo de 2017

Natalia, mi amiga



Mi amiga Natalia Longobucco sabe que junto lápices negros.
Los junto, los uso y siempre llevo uno en la cartera. 
He regalado lápices negros en señal de admiración.
Hoy Natalia me dio de regalo un lápiz negro y un señalador que me trajo desde La Chascona, la casa que Pablo Neruda le construyó a Matilde Urrutia, en Santiago de Chile. 
Mi colección de lápices negros esta noche no duerme de la alegría.



sábado, 11 de marzo de 2017

Pura ofrenda



"Tener amigos poetas salva el día", dice Graciela Cros.
Gracias, Carlos Barbarito, por la amistad y la poesía.


Se me aparece cuando menos…

A Valeria Pariso

Se me aparece cuando menos lo espero;
su dominio, la intensa brevedad,
su aspecto, una sustancia en suspensión
que refleja la luz. Mientras dura,
le doy de beber de mi mano,
me da de comer de su mano.

Carlos Barbarito