domingo, 23 de julio de 2017



Un lugar donde conviven un piano y un balde de plástico celeste. Un techo que es mitad cubierto, mitad cielo. Asientos que son cajones de manzanas forrados con aguayos. Mesas que son carretes de madera que alguna vez sirvieron para otra cosa. Bols de cocina que ofician de maceta donde crecen los cactus. 

Casi una escena surrealista. 
Así es un taller de poesía en la librería más linda del conurbano.


martes, 18 de julio de 2017

Los preferidos


Los preferidos del taller (se incentiva su asistencia):
-Los que tienen miedo.
-Los que cuando se levantan de noche van hacia la heladera buscando eso que nunca encontrarán.
-Los que no saben qué animal es la poesía.
-Los que llevan una bicicleta en el bolsillo por si se cansan de caminar.
-Los desprotegidos de sol y de sombra.
-Los que se ríen de sí mismos.
-Los que guardan semillas de calabaza y no saben para qué.
-Los que siempre tienen hambre. O sed.
-Los que intuyen que las palabras esconden otra cosa.
-Los que entienden lo que dicen los perros.




Bók og Kaffi: Piñero 975, Bella Vista, Provincia de Buenos Aires.

Parecía un sueño: yo reconocí a Viviana que estaba sentada frente a la mesa larga, hecha con caballetes y tablones de madera.  La llamé. Ella se paró y su vestido transparente, como de agua, se estiró brillando al sol.   Debajo se veían los volados de su ropa interior que eran  grandes y blancos.  El resto de la gente siguió comiendo  y hablando. Me saludó,  y con la mano señaló que había mucha gente y que no podía salir de ahí. Hice un gesto como para que ella supiese que no era necesario venir.  Viviana acomodó la catarata de su vestido,  volvió a sentarse,  y yo seguí comiendo, con mi traje negro,  en la mesa que estaba a trescientos ochenta kilómetros de ella.




lunes, 10 de julio de 2017

Taller abierto


UNA APROXIMACIÓN A LA ESCRITURA Y LECTURA DE POESÍA


Leer antes de venir:
* Si escribe poemas, traiga uno o dos, impresos.
* Si no escribe poemas, traiga papel y lápiz (no va a escribir un poema ese sábado, ni lo sueñe. Es para otra cosa)
* Si cree que es genial escribiendo, no pierda el tiempo conmigo, este no es su taller.
* Si cree que es malo escribiendo, no me haga perder el tiempo, este tampoco es su taller.
*Si usted no cree en lo que tiene para decir, yo tampoco voy a creerle.
*Si llegó hasta acá y aún siente curiosidad, venga que algo vamos a hacer.
Valeria Pariso
Piñero 975- Bella Vista
Actividad gratuita.
Sábado 22 de julio
16 horas




domingo, 9 de julio de 2017

Ciclo de poesía en Bella Vista



Más de 40 vecinos llegaron bajo la lluvia. Vinieron desde Moreno, Castelar, José C. Paz, Hurglingham, San Miguel, Bella Vista. Desde todos lados vinieron. 

El conurbano se inunda, es puro barro. Y no importó. Varios de nosotros tuvimos los zapatos húmedos, las zapatillas mojadas, durante las dos horas que duró el ciclo. 
Y no importó.
Porque la poesía fue más fuerte.
Gracias a cada uno.


Hoy, imperdible



sábado, 8 de julio de 2017


Seguimos en el jardín como si no hiciera frío.
Date cuenta: tenemos las manos inmóviles.
¿Cómo es posible que ningún insecto
haya devorado los pétalos rojos?
Qué les mitigó el hambre posterior a la lluvia.
Hay hombres y mujeres que siguen
de cerca a las hormigas y aun así
no pueden impedir una catástrofe.
Qué espíritu protege lo que cae.
Hace años que estamos aquí.
Hace años que estamos de rodillas
de frente a  la belleza.
La rosa quebrada que miramos
no puede estar durando tanto.


viernes, 7 de julio de 2017


Descubrir que aquello que se creía mágico (cantaba un pájaro) no fue más que una piedra tirada contra un vidrio. Ver, de pronto, que la misma piedra fue tirada por la misma mano, el mismo viento, sobre cientos de ventanas. Ay, espíritu del tiempo, me hubieses concedido la piedad de la duda. Descubrir la piedra fue pisar descalza los vidrios rotos de todas las casas.

Muchas gracias, Carlos


de palabra

((… Cuántas formas de volver tiene la ausencia.
Valeria Pariso –Triza-))

un sol posible ilumina más allá del horizonte/ sólo
es claridad/ falsa quizás/ el día puede revertir en noche
cerrarse al fin el ojo/ pero infinitos cuartos hay
en la memoria y en cada uno habitación de quien supera
hueso y tacto
sólo el olvido vistió sayo de ausente/ la esperanza es
atavismo/ quién puede llamarse lejos-fluido-o-visible/ es
referencia en verdad el rótulo del mundo: la población
es distinta en cada cual/ nadie ha muerto ni se aleja
quien fue/ renace
                                       ahora listan rosa y celeste las siete amanecidas
                                       y me detiene el poema ocho/ magias
                                      de una referencia: late en valeria
                                      una triza/ el fragmento más pequeño:
                                      flor y mundo/ cuanto trice de palabra


© Carlos Enrique Cartolano. Abarrotes, 2017

jueves, 6 de julio de 2017



"no hay árboles. Los hubo en algún tiempo
porque si no ¿de dónde saldrían esas hojas?"
Juan Rulfo

En algún momento,
yo debí caminar por el campo
trayendo un puñado de tomillo.

Habré pensado:
-con este tomillo asaré la carne,
y estas ramas frescas vestirán la mesa
que atraviesa el patio.

Habré cantado feliz
buscando los zapatos,  el vestido negro.

Seguro hubo una instancia
en que ninguna duda
fue honesta o suficiente.

Seguro existió un tiempo
en que fue compartido
el tomillo, la carne.

Porque si no,

de dónde vendría este consuelo.


lunes, 3 de julio de 2017


Cuando nada buscábamos,
el cielo fue cruzado por los teros,
revelada  la lluvia,  el barro,
los pies hicieron huella,
y en medio del vacío
encontramos la casa.

Cuando nada buscábamos,
la casa soportó
el viento,
la tempestad del abandono,
la alegría de aquello
que sucede porque sí,
lo inexplicable.

Nosotros,
estúpidos nosotros,
dejamos los tesoros
que nos fueron confiados.

Dios, parada en la intemperie
la casa  que aún nos mira
se parece a un tótem.

¿Qué haremos con esto?


Texto leído el 1 de julio en la celebración de "30 años de Éxodos y trenes"


A 30 AÑOS DE “ÉXODOS Y TRENES” DE CARLOS BARBARITO
(UNA RETROSPECTIVA 1978-1985)

Estar hablando hoy, de los 30 años de la publicación de “Éxodos y trenes” de Carlos Barbarito, ya nos aporta un dato sobre el libro: su actualidad, su vigencia que nos interpela y nos junta.
Por algo surge esta celebración.
Este libro, publicado en 1987 por la editorial Último Reino, reúne 20 poemas breves escritos por Barbarito entre 1978 y 1985. Es decir, entre sus 23 y 30 años.
Pareciera como si este libro fuese el anticipo de todo lo que iba a venir. “Ah, querido Cavalcanti, tiene que haber un puerta,/ un secreto/una llave”, dice en el poema Mal de piedra.
Esa certeza sobre la existencia de algo superior al trajín cotidiano, va en paralelo con todos los interrogantes y súplicas que se despliegan a lo largo del libro: “Adónde ir, cómo saber entre tanta máquina, entre tanta música confusa” (dice), “¿Por qué me dejaron solo?/ ¿Por qué estoy tan lejos, tan alto?” (pregunta), “Por favor, ponme una máscara” (suplica) y afirma “tengo miedo”.

Dice el poeta en LA NAVE DE LOS LOCOS

Esa mujer que amasa el pan y no lo come.
Ese niño ciego que pregunta por las estrellas.
Esos que no se abrazan por temor a Dios, a romperse.
Ese silencio, tan atroz.
El dolor.
La demencia.
Sin embargo me pongo el saco, y salgo.
Sin embargo trabajo por un sueldo, y me callo, y me someto.

Barbarito, nos pone frente a lo que no queremos ver. Y eso es tal vez uno de los mayores aciertos del libro:
“Es tan terrible haber amado tanto
y tener que resignarse a vivir entre deshechos y fantasmas”, dice en el poema que se titula “Es tan terrible llamarse Carlos”.
El poeta se vuelve sobre sí mismo para mostrar el hueso. Y es que lo vulnerable del hombre se presenta aquí como un tesoro. ¿Es que hay, acaso, algo más luminoso y más trágico que lo frágil, que lo que no se sostiene, lo que irrumpe en un instante y requiere de toda nuestra atención para ser visto u oído y está destinado a desaparecer?
La respuesta parece estar en el primer poema, cuando dice: “Abraza a quien un día entregó su vasto corazón a la lluvia/ y se quedó para siempre en las aguas del zafiro/ dile que yo también me he unido al vuelo de las golondrinas/ y traigo en mi sangre la luz de los abedules y el oro rojo de los arces,/ para que cuando llegue la más terrible de las horas/y en mí todo sea cernido y disuelto,/ ante los ojos de mis ojos permanezca intacta la Belleza”
Los 20 poemas están acompañados por 4 ilustraciones bellísimas de Rafael Landea, que también realizó el dibujo de tapa.
La ternura, el miedo, la esperanza, un recorrido de preguntas y determinadas certezas configuran una voz poética compleja pero cercana al lector. Es el poeta de la observación, de la contemplación del mundo que lo rodea. Es el poeta de los interrogantes que nos incumben a todos. No obstante, su voz se presenta como una voz más entre las voces. No sentencia, canta. No oculta, muestra su desconcierto. El poeta sabe, pero dice como si no supiera para que el lector complete la pregunta o intente una respuesta. Construye un artificio, un engranaje perfecto, una locomotora de tren, una partida, una llegada, y en el medio, la tensión de la espera.
Este libro, que hace 30 años obtuvo el premio del concurso del régimen de fomento a la producción literaria nacional y estímulo a la industria editorial otorgado por el Fondo Nacional de las Artes, fue escrito por “alguien que busca adverbios y luciérnagas para no morir de frío en la penumbra”, nos reúne, nos vuelve a juntar alrededor de la poesía. Porque acaso no haya otro fuego más verdadero.




Valeria Pariso
Muñiz, invierno 2017.

domingo, 2 de julio de 2017

Ayer, en la librería Saint Exupéry, hablando sobre "Éxodos y trenes" (Premio del Fondo Nacional de las Artes), a 30 años de su publicación.






Fotografía gentileza de Paula Novoa

viernes, 30 de junio de 2017

10 minutos buscándolo.

10 minutos controlando las ventanas, los placares, buscando algún sonido, alguna señal, porque es tan pequeño que no responde a los llamados.

10 minutos y la casa en silencio.

Dice Lennon que entre mis dos almohadas no hay nadie.





Alguien miente. No sé en quién creer. No sé en quién no creer. He lavado el vestido del sueño en agua helada y he caído con mi cansancio sobre la roca que confunde los mares. Éstas son mis manos moradas por el frío. Éste es el vestido que se seca al sol. Toda mi desnudez entra en una cicatriz.




miércoles, 28 de junio de 2017


Por fin, un día lo entienden,
 y se callan.

Y dejan  de mostrar
el borde en carne viva
que les quedó brillando.

De pronto, no se quejan,
desconocen los fados.

Les dan risa sus cuerpos
llevados por el viento.

Y aman como se ama
aquello que perdura:
con cierto humor,
con cierto espanto.


domingo, 25 de junio de 2017


Les presento a Lennon



sábado, 10 de junio de 2017

Festival de poesía de San Isidro

 Biblioteca de San Isidro, provincia de Buenos Aires.











viernes, 9 de junio de 2017

DIARIO PÁGINA 12 DE HOY





LAS 12
09 de junio de 2017
visto y leido
El sonido del paisaje
El quinto libro de poesía de Valeria Pariso crea un paisaje sonoro hecho de interrogaciones, silencios y presagios.


Por Daniel Gigena



En los poemas del quinto libro de Valeria Pariso (Buenos Aires, 1970) hay varias preguntas. Aparecen, incluso, poemas-preguntas completos, interrogaciones que se entonan de inicio a fin, solitarias en el blanco de la página. “¿El corazón no aprende?” “¿Qué destino insiste/ en los cuerpos/ que alguna vez/ tuvieron luz?” “¿Quién nos quitará el don de la dureza?” La lectura de Triza insinúa que tal vez todos los poemas sean interrogaciones al mundo, al lenguaje y a los otros. “En Triza trabajé tres ejes: el olvido, el amor y la esperanza -cuenta la autora”. Pero esos ejes responden a un tema principal que es en realidad el tema que me interesó abordar: la ausencia. La ausencia tratada no de manera directa, sino como una niebla que sobrevuela el libro.” La referencia a la niebla señala una dirección elegida por Pariso: la naturaleza se vuelve solidaria de la voz poética. No hay ausencia sin entorno. Todo, desde el viento hasta las flores, pasando por el agua y las piedras, desaparece, se vuelve fragmento del olvido, “triza, polvo, nada/ un dato”. Algo que, en cierto sentido, activa de nuevo las preguntas: “¿Quién sabrá cuánto nos duele?”

Los poemas de Triza están numerados y suman 40. En el orden elegido, parecen contar una historia de abandono, desasosiego y recuperación, donde la ausencia se hace visible de diferentes modos. “No sé poner títulos” confiesa Pariso. De hecho, mis poemas no tienen título. No fui yo quien lo encontró, sino el poeta Diego Roel. Como diría la poeta Graciela Cros: ‘Tener amigos poetas salva el día’.” El poema, “hecho trizas”, se rehace en la lectura. Una de las estrategias más logradas para estrechar la ausencia es cuando la voz poética ordena (“Mirá:/ el tallo no sabe a qué agarrarse”), demanda (“Dame la piedad de la duda”) y se interpela: “A vos te hablo, corazón”. Las certezas caen y las formas del poema se aferran a lo posible: “en el poema/ cada palabra muerde/ con delicado fervor”. 
La voz del paisaje es una más en medio de las voces que cruzan el libro. “O un silencio más”, sugiere la autora. “Lo que escribo tiene mucho del entorno y eso siempre incluye al otro. Si incluye al otro, también incluye su ausencia. El otro es el espejo, hablar con otro es pensar con él”, agrega. “Me impresiona lo que pasa con la ausencia:/ cae inmensa como un cóndor,/ no hace ruido,/ se mezcla con el viento,/ y una vez que toca el suelo/ vuelve”, se lee en el poema 24. De esa mezcla entre voz y paisaje surge el tono, siempre más que humano, de los poemas: “Yo he cruzado con flores, con aullidos”. “Lo que irrumpe, lo que no se puede frenar, lo que sucede a pesar del orden de la naturaleza, que es terrible y hermoso. Triza profundiza sobre todo en el sonido del paisaje”, dice Pariso.

En Triza tres poemas que se parecen entre sí se distinguen del resto. Esos tres poemas, donde toman la voz un viejo, una chamana y otro anciano, “manos de piedra”, determinan los ejes temáticos: el olvido, la esperanza y el amor. “Por eso elegí la voz de esos personajes, para que haya un alto. Un poema distinto del resto puede ser raro, dos pueden desentonar, tres deben estar marcando algo. No puede haber tres poemas distintos del resto pero parecidos entre sí por casualidad.” En los tres se leen exhortaciones (“Han de creer en todo lo que nace/ en medio del desorden”) que operan casi como el reverso de los demás poemas y que parecen presagiar “la alegría por venir”.

El libro fue publicado por la editorial Detodoslosmares, un sello de Capilla del Monte, en las sierras de Córdoba, creado por Gerardo Coccio en 2013. “Es la segunda vez que edito fuera de Buenos Aires -apunta Pariso, que coordina un ciclo de lectura de poesía con vecinos en Bella Vista. Fue un placer trabajar con Gerardo. Estuvo atento a cada detalle del libro, a cada inquietud mía, y se respetaron los tiempos y las pautas planteadas desde el inicio. No es fácil publicar un libro hoy. Menos de poesía, porque la poesía tiene sus propios caminos. Pero estoy convencida de que la poesía corta la inercia en la que estamos metidos, nos permite reconocernos en una dimensión diferente del lenguaje, nos devuelve al lugar del asombro.” 

Triza
Valeria Pariso
Detodoslosmares



(fotos: cortesía de Karina Giglio)


jueves, 1 de junio de 2017


Primer día de junio: bienvenida la niebla a Muñiz.