viernes, 25 de noviembre de 2016


Volver a París. Sentarme en un café y mirar los vestidos de las parisinas. Subir a la iglesia de Sacre Coure, bajar. Pedir un deseo, un milagro. Comprar un crepe de nada, porque no sé pedir otra cosa. Un crepe vacío, sin relleno dulce, sin relleno salado. La masa de crepe sola. Mirar al mozo que no está dispuesto a hablar ningún idioma más que el francés. Yo no hablo francés. Sonreír.



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