lunes, 27 de abril de 2015

Volviendo al vuelo de las mariposas
lo que se sabe es esto:
los cuerpos que sostienen
no desean sujetarse
a la ficción del estar.
Las mariposas insisten
en el movimiento
como única forma
de revolucionar un jardín.
No tienen miedo.
No especulan con el viento.
No piensan en la muerte ni en la suerte.
Vuelan.
Vuelan como única forma
de revolucionar un jardín.

Para hacer la libertad les basta un día.

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