martes, 30 de julio de 2013

Nunca supimos/ si de verdad
tembló Roma/ cuando mi abuelo
volvió a Italia.
Él contó que sí/ que bajó
del avión/ y la patria se le
movió abajo/
igual que el amor
igual que la muerte
igual que el terremoto
que cuarenta años antes/
destruyó las casas de su pueblo.

No supimos. No supo.
Pero tembló.
Todos los temblores se parecen.