Árbol del misterio, no voy a devolverte las camelias blancas.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Tendrías que haber visto
la insistencia del viento
enredado en las matas.
Casi un puño del sol
bien cerquita del suelo.
Una selva amarilla.
Tendrías que haber visto
lo que eran las retamas.
martes, 5 de febrero de 2013
Panzas de gatos contra las ventanas
(Foto tomada en Enero 2013, Punta Loyola, Río Gallegos).
sábado, 2 de febrero de 2013
Respirar como los cactus atormentados por la belleza del viento que quieren temblar y no saben cómo se hace.
sábado, 26 de enero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
La lucha fue
adentro.
El destino
me dejó pelearla.
Luego se
cansó del juego
e
hizo conmigo
lo que el viento
hace con
las hojas.
miércoles, 23 de enero de 2013
Donde el viento apura, hay cielos dramáticos. Puede parecer raro,
pero los cables negros sujetos a los postes, quedan lindos sobre el aire naranja:
no son más que renglones a cielo abierto. Podemos escribir algo sobre ellos. Soñar se parece a escribir. Hay que soñar. Hay que escribir.
Para todos los días que comienzan.
lunes, 21 de enero de 2013
Hay un sol celeste en Buenos Aires. 22 grados. Finales de enero. Una brisa que envuelve. De a ratos pienso que no puede ser.
viernes, 18 de enero de 2013
Mi abuelo
está agitándome.
Mi estructura
de pensamiento
entró en crisis.
Él murió
en 1977.
Es fragmentario
el registro
que tengo
de esto que
me pasa.
Mi abuelo
era valiente.
Reconozco
el ojo
(su ojo)
que se metió
en mi ojo.
Mi abuelo
me decía:
un ojo
atento
es una revolución.
Cuidado.
Cuidado de mí.
lunes, 14 de enero de 2013
De noche, el verano
no apacigua los sueños.
El sol de cactus quema
hasta el granito negro
de la mesa de jardín.
El aire no se mueve.
Mis
perras se aferran
a la humedad del piso.
Afuera hay un cielo celeste
que
rompe los ojos.
Quiero una casa de agua,
como en el cuento de Felisberto Hernández.
sábado, 12 de enero de 2013
Y de la soledad tenemos que hablar/
del árbol que nos crece adentro
como si fuésemos un patio/ un
árbol en un patio
que con los años levanta las
baldosas/
Tenemos que hablar/ y ver/
qué haremos nosotros/ con
nuestros respectivos
árboles /que tapan con sus ramas/
la puerta de la casa.
viernes, 11 de enero de 2013
No puedo pisarlos.
Los caminitos del cementerio
son tan dolorosos.
No sé por
dónde ir
con mis 54 kilos.
Es mentira
que no queda nada.
Yo los
oigo cantar.
jueves, 10 de enero de 2013
Despertar: los
libros sobre
la mesa de
luz/tus manos/ las
paredes/ las
persianas/
el televisor/la
tacita de té.
Lo veo./ Lo estoy
viendo. /No me
rendí./
No me rendí.
miércoles, 9 de enero de 2013
Alguna vez,
cuando el mar se calme,
se verá en la arena,
el hueso del intento.
domingo, 6 de enero de 2013
Igual
que la semilla
corrida
por el viento,
siento
que me tiraron
en el
lugar donde vivo.
Tengo la
completa sensación
de estar
en el lugar errado.
Soy el
desvío.
sábado, 5 de enero de 2013
Teníamos una casa
cuando vino el naufragio.
Ahora,
ya no tenemos hijos,
ya no tenemos techo,
ya no tenemos muebles.
Sólo quedó una llave
apretada en mis manos.
¿Hay algo más inútil que una llave sin sueños?
viernes, 4 de enero de 2013
Voy anotando las cosas que me
gustan en un cuaderno. Llevo muchos cuadernos, tres ahora. A veces escribo
palabras sueltas, frases, versos de los libros que leo. Otras veces sonidos, o
sensaciones que necesito recordar. Anoto lo que considero importante.
Estas anotaciones no tienen un orden: a veces las escribo sobre el renglón, a
veces las palabras cruzan perpendiculares, a veces escribo directamente sobre
el margen superior aún teniendo el resto de la hoja libre. Generalmente en medio de esas palabras nace algún poema, o la idea de un poema que luego pasará
a otro cuaderno. También escribo los nombres de los poetas que me faltan leer o
que quiero releer. Es un trabajo diario esto que hago, un trabajo minucioso
de búsqueda del placer que me dan ciertas palabras. Es necesario estar atenta,
llevar un registro del mundo que percibo.
No recuerdo ningún primero de Enero con este fresquito en Buenos Aires. Hay gente con buzos, con remeras de mangas largas, con chalecos polar. Lo escribo para acordarme. A las palabras se las lleva el viento.