sábado, 29 de junio de 2013

Quién podía saber
que ese cuerpo
estaba hecho de frío

que hacía tiempo
sus rodillas y codos
rodaron por el hielo
para atizar la sangre

que la ferocidad se aprende
a fuerza del invierno

quién podía saber
que ese cuerpo
empezaba ahí
donde no empieza nadie.


viernes, 28 de junio de 2013

Incluso puede ser
que a veces
quitemos el malvón de la ventana
para que se nos note la tristeza.


Nuevamente gracias, Carlos.

http://latrampadearena.blogspot.com.ar/2013/06/palabra.html


martes, 25 de junio de 2013

Hay tanta niebla en Muñiz que deberían poner un muelle para saber dónde amarrarse.

lunes, 24 de junio de 2013

Soy la boliviana
sentada en la vereda
a la que le compro los ajos.
No me miran/ yo tampoco los miro.
Mis hijos no me reconocen.
He aprendido a ofrecer el dolor
sentadita y doblada.
¿Y mamá?/ preguntarán
cuando les llegue el hambre.
Yo me impongo la intemperie
y callo.



sábado, 22 de junio de 2013

Instrucciones chinas para un té de flores


Dejar reposar los pétalos
el tiempo suficiente hasta que
decanten los soles añorados/ y los
tallos entiendan que no son parte del viento/
esperar que las abejas zumben en el líquido buscando la salida/
oír/
oír hasta entender el infinito sufrimiento del polen/
y por último/ servir muy lentamente en una taza
y al tomar el té/vivirlo/
como si de verdad a Usted
le estuviese pasando una primavera.







viernes, 21 de junio de 2013

Tomamos el té con las chicas. Hablamos. Nos miramos a los ojos en esa ceremonia que es el encuentro. A todas nos pasan las mismas cosas. Y si no nos pasan, entendemos que también podrían pasarnos. Las manos nos abrigan. Y afuera hay sol.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿Cómo es posible esta soledad de mí tan sostenida?
Me estoy helando como un jardín en julio.
Soy el cuerpo imposible.
Cuánto tardará tu amor en encontrarme
para hacerme volver/ para traerme
cuándo sentiré otra vez que soy/ con la fealdad de siempre
y la esperanza/ más linda que las otras/ y en creer
y en descansar como cuando te creía
cuando mi soledad de mí no estaba tan adentro mío/
y el vacío de mí no me ocupaba tanto 
cuánto tardaré en pintarme
los ojos nuevamente
nada más que por pensarte y para vernos.


miércoles, 12 de junio de 2013

Están peladas
las ramas de los fresnos.
Debajo/mi hija y yo/
miramos el invierno.


lunes, 10 de junio de 2013

La Payunia se hizo desierto

La Payunia se hizo desierto
adentro de mi sangre
el día que el dolor me quitó el aire.

El desierto no llora. Yo no lloro.

Escribo para tomar el agua que no veo.

Escribo los pies,  la flor desprevenida,
el silencio volcánico, la resistencia.

Me he vuelto sola.
Me he vuelto negra.

  


domingo, 9 de junio de 2013

Son lindas las ramas negras
de los fresnos en invierno

se parecen a tus brazos

se parecen a mis brazos

soportándolo todo.




viernes, 7 de junio de 2013

Llevo
indelebles y a cuestas
las líneas negras del desierto de Payunia.

Me fue dada la distancia volcánica
entre un tiempo y el otro.

El corazón pregunta.

El viento oscuro horada
la poquita vida que levanta un dedo
en señal de resistencia.

Cuánto falta.

Y yo
no sé.

jueves, 6 de junio de 2013

 Espero el frío. Quiero usar la bufanda que me regaló  Karina cuando volvió de Machu Pichu. No la había traído para mí, la había traído para ella y la tenía puesta cuando le dije que me gustaba mucho. Es una bufanda parecida al cerro de los siete colores.  Ella se la quitó y me la dio así, como quien da la mano para decir mucho gusto.  La gente se conoce por gestos así.

miércoles, 5 de junio de 2013

Hoy murió Tito/ hace años
le mataron un hijo/
un domingo a la noche/a mediados de junio/
ahí aprendió a esperar/y a  encontrar/ 
era buen tipo Tito/
pero un hijo es un hijo/ dicen que dijo/
y nadie encontraba al asesino/
y él sí sabía adónde/
y él sabía la cama/
él sabía la hora y las luciérnagas/
entonces fue de caza/ y dicen
que volvió y dijo listo/
listo ya está/ y todos entendieron/
y Tito nunca más/ dijo nada del tema/
nadie más/ dijo nada del tema/
nunca nadie jamás/
hasta hoy que murió/ y aplauden todos.


martes, 4 de junio de 2013

Tengo un canario que canta como si no supiese que hace más de tres años perdió todas las plumas. O como si no le importara haberlas perdido y no haber replumado nunca más. Canta con su cuerpito rosado, todos los días ni bien clarea.  Y yo amo las cosas imperfectas.