domingo, 7 de mayo de 2017

Primeras fotos que me llegan de la presentación de Triza













Palabras del poeta Carlos Barbarito sobre Triza (Ed. Detodoslosmares)



Carlos Barbarito
Sobre Triza de Valeria Pariso 




En 1919, T.S. Eliot escribió: La poesía no es una emanación libre de la emoción, sino una escapatoria de ella; no es la expresión de la personalidad, sino un escape de la personalidad. Esta afirmación materializa lo que, un lado de mí, sentía de un modo difuso y se opone al otro lado de mí que, de manera difusa, creía lo contrario. Y así, oscilando todo el tiempo, con el agravante de que el implacable fantasma de T.S. ahora se hizo presente para encarnarlo, vivo mis días como escritor de poemas. No me decido. ¿Deberé aceptar la convivencia con ambas propuestas? Quise comenzar mi texto sobre el libro más reciente de Valera Pariso dejando sentada mi incertidumbre que, lo digo de una vez, subyace y sobrevuela lo que escribo. Porque son estos contrarios, irreconciliables, hay otros de los que aquí no hablaré, los que conforman mi mirada, dual -claro- sobre lo que escribo y leo. Y con esta incertidumbre a cuestas, hablaré un poco sobre esta reciente publicación. 

Virginia Woolf, que fue amiga de Eliot, en alguna conferencia, dijo: Palabras. Las palabras inglesas, en las casas, en las calles, en los campos… No dijo diccionarios. Digo lo mismo y no: amo bucear en los diccionarios, por curiosidad y, sobre todo, porque me recuerdan mi niñez, a los seis, leyendo un ajado y descosido Sopena para descubrir palabras extrañas y al conocerlas, adquirir quién sabe qué poder. Otra contradicción. La propia y amada Virginia dijo también en aquella ocasión: Lo nuestro es unir viejas palabras en un orden nuevo para que subsistan y creen la belleza para que digan la verdad… ¿Y lo nuestro, amiga Valeria? ¿Qué es lo nuestro? Miremos un poco a nuestro alrededor: el vacío avanza, el desierto avanza y las palabras pierden valor y carga. Lejos de crear nuevas palabras, se hace urgente rescatar y nutrir las viejas palabras. Esto no significa que no se puedan inventar palabras. Significa que hay aquí y ahora una batalla urgente y más que necesaria.

El niño que fui regresa y busca en el diccionario la palabra triza. Porque este es el título del libro de Valeria. Leo: Pedazo pequeño o partícula dividida de un cuerpo. Es común decir se hizo trizas que es hacer menudos pedazos una cosa; pero no sólo trizas, la resultante final, los menudos pedazos, luego de la aplicación de una fuerza, pienso en una piedra, en un martillo. En un poema, tal vez el eje del libro, aparece esa palabra: triza. Cada cual tiene su propia versión de lo que lee, incluso el autor. Y, me parece, aquí hay, nítidos, un asumir y una huida. Aquí, asumido, lo terrible del amor; aquí, porque es terrible, una invocación al olvido para que lo conjure. Y decir conjuro es decir quietud, que es decir petrificación seguida de un desmenuzamiento y, finalmente, la transformación en un mero dato. Al escribir esto, siento muy próxima a Valeria, su poética, porque de estos asuntos hablan muchos de mis poemas. Pero estoy hablando de la poesía de Valeria y no de la mía. 

Este libro contiene poemas sin ambages, sin rodeos ni circunloquios. Van desde el vamos directamente al hueso. Y, sin embargo, no se agotan a la primera lectura sino que exigen otras. De los muchos ejemplos al respecto, elijo uno y lo transcribo: Ese viento que te tocó la cara / ¿cae? / ¿Cae y vuelve a subir?/ ¿Con qué piedras golpea,/ con qué historia? / Ese viento que ahora mismo / mueve una flor frente a tus ojos, / ese viento, digo, /qué se lleva / y qué te deja puesto / que no sepas. Aquí hay viento, algo central que se ignora, aquí hay preguntas. Quien pregunta espera que algo o alguien la traiga la respuesta. Son tiempos en los que muchas veces preguntamos y en vez de respuestas nos llegan los ecos de nuestras propias voces. Sólo eso.

Me arriesgo bastante y pronuncio una palabra griega: hemaitlos. Extranjero, sin patria ni hogar. Como se sentía Rilke. Esto siento al leer este libro, porque más allá de un lugar en el mundo, una casa, amistades y amores, un jardín en el frente, pan, leche y vino, algo de miel, aquí hay, subyacente, profundo y secreto, aquello de voz clamando en el desierto. Otra vez, por último en este comentario, preguntas al viento que el viento transporta lejos, muy lejos: ¿Quién nos quitará el don de la dureza?/ ¿Quién se llevará el fruto de la espera? / ¿Quién sabrá cuánto nos duele? / ¿En qué pozo se grita para decir estamos listos?




Hace 3 años, en el ciclo de poesía en Bella Vista intenté algo y no resultó: puse sobre cada mesa, distintos libros de poesía de mi biblioteca, e invité a los vecinos para que lean, en voz alta, poemas de esos libros. Lo intenté varios meses seguidos. Nadie se animó.

Ayer, en la presentación de Triza, hice lo mismo. Puse sobre cada mesa (eran 10 mesas), un ejemplar de Triza, para que el libro pueda ser tocado, mirado, leído en caliente, e invitamos a leer en forma colectiva.

La lectura fue festiva, espontánea, numerosa. Algunos eligieron el mismo poema y eso puso en evidencia que un poema se vuelve otro a partir del cambio de voz, del ritmo respiratorio, de los silencios propios de cada uno. Hicieron crecer al libro.
Amé ver las manos levantadas pidiendo leer un poema.
Conclusión: con el tiempo, la poesía nos hace valientes.


sábado, 6 de mayo de 2017

GRACIAS


Gracias a todos los que vinieron a la presentación de Triza, a los que se animaron y leyeron en voz alta poemas que no conocían, haciendo posible una lectura colectiva espontánea y numerosa. A los que cantaron. A los que nos recibieron. A los que acompañaron desde la distancia. Ustedes hicieron posible que yo no olvide esta noche.

En breve subo fotos.

Hasta mañana.





Lectura en voz alta. Lectura espontánea y colectiva. Ofrendar la lectura de un poema que se acaba de conocer es, también, un acto de coraje. Hoy la presentación de Triza estuvo llena de eso, de coraje.

HOY



Triza
18 horas
Bók og Kaffi
Piñero 975
Bella Vista
Buenos Aires



jueves, 4 de mayo de 2017

Triza- poema 18

Cuenta regresiva: 2 días para la presentación de Triza.



miércoles, 3 de mayo de 2017

Confianzas

Un 3 de mayo de 1930 nacía Juan Gelman. 



Acerca de la presentación de Triza


Las fotos que saco de los poemas del libro son malas. No sé dónde está la luz. Dónde la línea que permite un enfoque derecho de la imagen. Todo es borroso, aparecen sombras inesperadas. Las palabras se mueven. El poema se desplaza hacia espacios que en el papel no existen. Se abre un territorio entre la mano, el papel, el ojo y el lente. La poesía es la mirada fuera de foco.



Todas las entradas del evento de presentación de Triza en:  https://www.facebook.com/events/142726852931513/

Triza- poema 26

El sábado, el sábado, el sábado!




Triza -poema 11





martes, 2 de mayo de 2017

Triza- poema N°10




El domingo, en el festival de poesía de la feria del libro escuché por primera vez leer y cantar a Graciela Perosio. No voy a olvidarlo mientras viva. Escuché leer a Dolores Etchecopar y sentí que entraron caballos en la sala. Luego escuché a María del Carmen Colombo y supe que la noche era perfecta y que no podía pedir nada más. Escuché a otros poetas, de todos me quedó algo. Y al final, cuando mi cuerpo ya no daba más, escuché a Zurita. Ahí tuve la certeza de que la poesía nos resucita.


lunes, 1 de mayo de 2017


Lo escuché anoche en el cierre del festival de poesía. Casi nunca voy a capital, pero ayer sí. Todavía tengo el llanto golpeando en la garganta. Oí a Zurita, por favor.




sábado, 29 de abril de 2017


Un 29 de abril de 1936 nacía Alejandra Pizarnik y nos pulverizaba los ojos para siempre.

(imagen tomada de internet)




viernes, 28 de abril de 2017


Hay días que uso una cinta de terciopelo roja atada al cuello como una manera de visibilizar que nos están matando. No es un accesorio de moda lo que uso, es una cinta roja atada como me sale. Voy a las marchas que se hacen en la plaza de mi barrio. Atendí durante años casos de violencia familiar. Hoy siento que todo eso no sirve para nada. Nos siguen matando. No puedo con tanto espanto.





Esta soledad
cruzó a pie los acantilados
de todas las playas.

Después de muchos años,
logró llegar al mar.


Ahí las olas,
la insistencia del hecho.

Esta soledad sabe
que podría entrar al mar,
caminar hasta la primera estrella,
y nadie se daría cuenta.

Fijate, vos, ahora:
se detiene.

Con el viento en la cara
sonríe,
como si recién la hubiesen
abandonado.


jueves, 27 de abril de 2017

Feria del Libro de Buenos Aires


Triza se consigue en Zona de poesía, Pabellón ocre, de la Feria internacional del libro de Buenos Aires.





Fotos gentileza Gerardo Coccio

domingo, 23 de abril de 2017

Bienvenido Triza a Muñiz

Llegó hace media hora. Como objeto (desde lo estético) no puede ser más lindo. 
Gran trabajo editorial. Gracias totales, Gerardo Coccio y Editorial Detodoslosmares.