miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mi otra nona nos hacía los vestidos para fin de año. El último que recuerdo fue un solero rojo y blanco, con rayitas y breteles con volados. Modestos, prolijos y hermosos. Así eran.  Mi nona llegaba a casa todos los veranos con los vestidos para mis hermanas y para mí, unos días antes de las fiestas. Mi mamá no nos dejaba estrenarlos hasta el 31.  Yo conservo ese ritual de estrenar un vestido el 31. Y use el vestido que use será siempre el vestido de mi abuela. No es la tela, sino los gestos de amor, las manos costureras que perduran para siempre. Feliz año nuevo para todos.






lunes, 22 de diciembre de 2014

Es raro pero brillan
las cenizas de dos o tres palabras
mezcladas entre las flores del fuego.

¿Decía remera- lápiz-encender?
¿Decía mariposas-pez-silenciada?

¿Viste cómo se van quemando los papeles?

Eso que levanta el brazo es una palabra
suspendida en el borde de una hoja
que no existe.



domingo, 21 de diciembre de 2014


Amelia siempre me decía que ella había nacido el día que comienza el verano, pero que como su madre era lenta la anotaron un día después. Que me acuerde de eso, de que ella cumplía años el 21 de diciembre, no el 22. Eso decía Amelia, mi abuela, la que me recitaba a Alfonsina.



Amelia, mi abuela, la que había nacido un 21 de diciembre aunque, decía, la anotaron como nacida el 22 porque su madre era lenta, era muy luminosa. Teniendo 35 años se tiraba rodando sobre el pasto de la Plaza San Martín porque reivindicaba el juego y la poesía. Hacía esto vestida con medias de muselina y rodete con relleno.




sábado, 20 de diciembre de 2014

ANTIDOMINGO 2014 - TODOS LOS TODOS

Gracias totales, Sylvia Cirilho y Rubén González.



lunes, 15 de diciembre de 2014

Imágenes que no voy a olvidar de La Estación: la suavidad aniñada de Florencia leyendo y sosteniendo el libro de Cecilia Pavón que tiene de tapa la foto brutal de una mujer ensangrentada.

Imágenes que no voy a olvidar de La Estación: Lucas con su aro negro, su cadena y su imagen de chico rudo leyendo a Bukoswski y diciendo con voz risueña y cómplice: "ja, estoy nervioso".
Sonidos que me quedaron de La Estación: la magia de la voz de Nancy Soto leyendo los poemas de Irene Gruss, la gente escuchándola con los ojos inmensos y yo diciéndome menos mal que Soto leyó última porque después de ella nadie iba a poder leer así.
Imágenes que me quedaron de La Estación: las fotos que Karina Giglio hizo en Perú, los libros que Paula trajo de Jujuy, el libro amarillo de Delmira Agustini puesto sobre la mesa de lectura, conseguido por Laura, las cortinas rojas de los primeros ciclos, el salón inmenso al que pasamos después porque la gente no cabía en el bar.
Imágenes que me quedaron de La Estación: Su Zingale cantando se dice de mí y bailando con César. Porque a la poesía ellos le pusieron la garganta y los pies.
Imágenes que me quedaron de La Estación: La picardía de los ojos de Paula leyendo los pornosonetos de Pedro Mairal y el estallido cómplice del público celebrando lo que oían.
Imágenes que me quedaron de La Estación: los árboles de María Silvia, el mismo día que leímos a Pizarnik. Yo los miraba y pensaba "y si éstos fuesen El árbol de Diana?"
Sonidos que me quedaron de La Estación: las risas, la pregunta que volaba en el aire todos los ciclos: "oiste cómo dijo que se llamaba ese poeta?" o "me deletreas el nombre del poeta?", y "dónde consigo ese libro?".

Imágenes que me quedaron de La Estación: los ojos cómplices de todos los que escuchábamos cantar a César y respirábamos hondo, como diciendo qué maravilla.


Imágenes que me quedaron de la Estación: La libreta donde Alexis copiaba manuscrito los poemas que iba a leer, las hojas de colores de Sole donde estaban los poemas que iba a compartir, el cabello larguísimo de Rocío brillando sobre el libro de Anahí Lazzaroni.

Imágenes que me quedaron de La Estación: las puertas negras que llenó de color Karina Giglio.


Imágenes que me quedaron de La Estación: María riendo con los ojos, con el pelo, con la boca, con las manos, mientras oía Cantos de una gaviota cocinera, de Graciela Cros.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Se fue el último ciclo de La Estación, este ciclo de poesía que tuvo lugar en un bar de Bella Vista. Doy unas gracias del tamaño de cien elefantes a todos los que lo hicieron posible, a todos los que leyeron, a los que escucharon, a los que acompañaron con fotografía, con música, con pintura. No sé si el año que viene La Estación continúa o no o si comienza otro ciclo. La vida me enseñó a disfrutar el hoy. Y hoy estoy para dar gracias, unas gracias que, ya les dije, son del tamaño de cien elefantes en hilera.


Hoy y nos vamos

Acordate, hoy 18:30 horas, nos juntamos en la última Estación del año para compartir poesía. Vas a poder tomar un café, disfrutar poesía, escuchar música, ver fotografía, pasarla bien. Somos puntuales. Vení.

Lugar: Richieri 929- Bar La Estación-Bella Vista, Provincia de Buenos Aires, Argentina.







sábado, 13 de diciembre de 2014

Magia suculenta

Paso a paso, la magia de esta suculenta en mi jardín.






viernes, 12 de diciembre de 2014

Hay palabras agarradas al borde.

La tentación es soltarles
uno a uno los dedidos.

Pero la caída
de una palabra
no siempre es silenciosa.

A veces matar a una palabra
produce el estallido plateado de un espejo.

O el alarido de un cuerpo que se parte.

Da miedo.

La culpa de empujar
da algo de miedo.

Por eso aún están
ahí
tambaléandose en su peso
como la gota de Cortázar
entre memoria y olvido.






jueves, 11 de diciembre de 2014

Mirar el bosque

Hay dos fresnos detrás de mi ventana. Tengo un bosque.



La palabra y la plástica, sentir de niño, de niña, de alegría. "Siempre es hoy", Milo Lockett. 

Algo así, que se deshace.






http://www.milolockett.com.ar/

Como los niños, de a ratos, seguíamos riéndonos de nuestras lastimaduras. Llorábamos de manos, de golpe, de rodillas. Y siempre añorábamos del árbol la magia que nos hizo subir.



martes, 9 de diciembre de 2014

Hoy escribo y borro más que nunca. Estuve pensando mucho en todas las palabras que borro, que no puedo leer. Estuve pensando mucho en soltar ciertas palabras que guardo como piedras de colores en las manos. Pienso en dejarlas caer para que rueden, para que las agarre otra u otro, alguien que pueda hacer algo con ellas, no sé, ponerlas a germinar en la ventana de la cocina, llevarlas de paseo para que respiren aire fresco, reírlas, hacerles un altar, juntarlas y ponerlas debajo de la almohada, armar una vida con esas palabras, amarlas por sobre todas las cosas, darles un destino. Lo mío es silencio.





A veces pienso en cerrar este blog. Pienso en lo que significa una entrada en un blog. ¿Entrar adónde? ¿En qué puerta? ¿En qué ventana? ¿Y para qué?



Espera

Una de mis suculentas está por florecer por primera vez. Estoy fotografiando sus tiempos. Es increíble lo que se aprende de los cactus y suculentas. La sed, la resistencia, se transforma en belleza. Estas plantas no saben o no pueden temblar. Cada vez que florecen hacen que su mundo explote.


lunes, 8 de diciembre de 2014

Siempre John


"After all, I'm forever in your debt"



John Lennon  (9 de Octubre 1940 - 8 de Diciembre1980) 

Regalo inesperado


Abrió hoy. Es una sola. La miro y es tan perfecta que no sé si existe.






sábado, 6 de diciembre de 2014

14 de Diciembre

Último ciclo del año




viernes, 5 de diciembre de 2014

La soledad del desayuno. El mate. El silencio que me acerca al poema. Como un ritual, que la primera comprensión del mundo sea el poema. Leer uno. Cuando todavía no es posible pensar. Hacer que el poema pase por la sangre. Hoy, Nicanor Parra. Sentir el olor de las tostadas. Ir despertando. Dar gracias de que este año el fresno que está en la vereda toque la pared de mi cuarto y me acerque a los pájaros. Oír a los pájaros. Intentar comprender la complicidad del canto. Identificar, entre las hojas, el llamado y la respuesta. No entender qué se dicen. Volver a poner agua en el mate.  Parecería que lo verdaderamente hermoso no se comprende.  No se comprende y sucede, y entonces es hermoso.  Entonces no queda otra que sonreír. Sonreír hasta que se pongan chiquitos los ojos.




jueves, 4 de diciembre de 2014

Decidir leer en público a poetas contemporáneos es tomar partido sobre qué poesía merece difusión. Venir a escuchar poesía contemporánea (de esa que cuesta conseguir en las librerías) es poner una patita afuera del rebaño y ponerte a pensar qué otras cosas hay para leer y qué te gusta.

Vivir a media cuadra de las vías del tren te enseña que temblar es cuestión de llegadas y de partidas.

Cuando iba a la facultad en Capital, me caía mal cuando me preguntaban si de verdad vivía en el conurbano bonaerense. Me lo preguntaban así, como si el conurbano fuese el lado oscuro del mundo. Qué suerte que sigo acá, en el conurbano bonaerense, donde es difícil sembrar poesía pero cada uno que se arremanga para la siembra es gaucho o gaucha y no le teme al desafío y festejamos la palabra como quien festeja la mejor cosecha de trigo.


La Estación, ciclo de poesía

Preparate, que el domingo 14 de diciembre a las 18:30 horas se viene el último encuentro del año en La Estación, ciclo de poesía.

Paula Irupé Salmoiraghi lee a Pedro Mairal (Pornosonetos)

María Marta Carballo lee a Alejandro Crotto
Gabriela Vega lee a Carlos Righero Fagundes
Ignacio Cagide lee a Miguel Ángel Bustos
Valeria Pariso lee a Graciela Cros


Y de yapa:


Música: Su Zingale
Fotografía: Karina Giglio


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Estaba desde antes de que yo llegara. Cuando escuchó su nombre, ella, la china, se puso de pie y su falda de tul negro se movió de un lado para el otro como si de verdad fuera a bailar. Tenía sandalias brillantes y una cartera dorada.  Verla pasar desde la silla de la sala de espera hasta el consultorio del cirujano fue maravilloso.