domingo, 21 de diciembre de 2014


Amelia siempre me decía que ella había nacido el día que comienza el verano, pero que como su madre era lenta la anotaron un día después. Que me acuerde de eso, de que ella cumplía años el 21 de diciembre, no el 22. Eso decía Amelia, mi abuela, la que me recitaba a Alfonsina.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Imágenes que no voy a olvidar de La Estación: la suavidad aniñada de Florencia leyendo y sosteniendo el libro de Cecilia Pavón que tiene de tapa la foto brutal de una mujer ensangrentada.

Imágenes que no voy a olvidar de La Estación: Lucas con su aro negro, su cadena y su imagen de chico rudo leyendo a Bukoswski y diciendo con voz risueña y cómplice: "ja, estoy nervioso".
Sonidos que me quedaron de La Estación: la magia de la voz de Nancy Soto leyendo los poemas de Irene Gruss, la gente escuchándola con los ojos inmensos y yo diciéndome menos mal que Soto leyó última porque después de ella nadie iba a poder leer así.
Imágenes que me quedaron de La Estación: las fotos que Karina Giglio hizo en Perú, los libros que Paula trajo de Jujuy, el libro amarillo de Delmira Agustini puesto sobre la mesa de lectura, conseguido por Laura, las cortinas rojas de los primeros ciclos, el salón inmenso al que pasamos después porque la gente no cabía en el bar.
Imágenes que me quedaron de La Estación: Su Zingale cantando se dice de mí y bailando con César. Porque a la poesía ellos le pusieron la garganta y los pies.
Imágenes que me quedaron de La Estación: La picardía de los ojos de Paula leyendo los pornosonetos de Pedro Mairal y el estallido cómplice del público celebrando lo que oían.
Imágenes que me quedaron de La Estación: los árboles de María Silvia, el mismo día que leímos a Pizarnik. Yo los miraba y pensaba "y si éstos fuesen El árbol de Diana?"
Sonidos que me quedaron de La Estación: las risas, la pregunta que volaba en el aire todos los ciclos: "oiste cómo dijo que se llamaba ese poeta?" o "me deletreas el nombre del poeta?", y "dónde consigo ese libro?".

Imágenes que me quedaron de La Estación: los ojos cómplices de todos los que escuchábamos cantar a César y respirábamos hondo, como diciendo qué maravilla.


Imágenes que me quedaron de la Estación: La libreta donde Alexis copiaba manuscrito los poemas que iba a leer, las hojas de colores de Sole donde estaban los poemas que iba a compartir, el cabello larguísimo de Rocío brillando sobre el libro de Anahí Lazzaroni.

Imágenes que me quedaron de La Estación: las puertas negras que llenó de color Karina Giglio.


Imágenes que me quedaron de La Estación: María riendo con los ojos, con el pelo, con la boca, con las manos, mientras oía Cantos de una gaviota cocinera, de Graciela Cros.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Se fue el último ciclo de La Estación, este ciclo de poesía que tuvo lugar en un bar de Bella Vista. Doy unas gracias del tamaño de cien elefantes a todos los que lo hicieron posible, a todos los que leyeron, a los que escucharon, a los que acompañaron con fotografía, con música, con pintura. No sé si el año que viene La Estación continúa o no o si comienza otro ciclo. La vida me enseñó a disfrutar el hoy. Y hoy estoy para dar gracias, unas gracias que, ya les dije, son del tamaño de cien elefantes en hilera.


Hoy y nos vamos

Acordate, hoy 18:30 horas, nos juntamos en la última Estación del año para compartir poesía. Vas a poder tomar un café, disfrutar poesía, escuchar música, ver fotografía, pasarla bien. Somos puntuales. Vení.

Lugar: Richieri 929- Bar La Estación-Bella Vista, Provincia de Buenos Aires, Argentina.







jueves, 11 de diciembre de 2014

Mirar el bosque

Hay dos fresnos detrás de mi ventana. Tengo un bosque.




Como los niños, de a ratos, seguíamos riéndonos de nuestras lastimaduras. Llorábamos de manos, de golpe, de rodillas. Y siempre añorábamos del árbol la magia que nos hizo subir.



martes, 9 de diciembre de 2014

A veces pienso en cerrar este blog. Pienso en lo que significa una entrada en un blog. ¿Entrar adónde? ¿En qué puerta? ¿En qué ventana? ¿Y para qué?



lunes, 8 de diciembre de 2014

viernes, 5 de diciembre de 2014

La soledad del desayuno. El mate. El silencio que me acerca al poema. Como un ritual, que la primera comprensión del mundo sea el poema. Leer uno. Cuando todavía no es posible pensar. Hacer que el poema pase por la sangre. Hoy, Nicanor Parra. Sentir el olor de las tostadas. Ir despertando. Dar gracias de que este año el fresno que está en la vereda toque la pared de mi cuarto y me acerque a los pájaros. Oír a los pájaros. Intentar comprender la complicidad del canto. Identificar, entre las hojas, el llamado y la respuesta. No entender qué se dicen. Volver a poner agua en el mate.  Parecería que lo verdaderamente hermoso no se comprende.  No se comprende y sucede, y entonces es hermoso.  Entonces no queda otra que sonreír. Sonreír hasta que se pongan chiquitos los ojos.




jueves, 4 de diciembre de 2014

Muchas gracias, José María Pallaoro, por llevar a "Cero sobre el nivel del mar" a tu blog.

http://aromitorevista.blogspot.com.ar/2014/09/valeria-pariso-poemas.html


Decidir leer en público a poetas contemporáneos es tomar partido sobre qué poesía merece difusión. Venir a escuchar poesía contemporánea (de esa que cuesta conseguir en las librerías) es poner una patita afuera del rebaño y ponerte a pensar qué otras cosas hay para leer y qué te gusta.

La Estación, ciclo de poesía

Preparate, que el domingo 14 de diciembre a las 18:30 horas se viene el último encuentro del año en La Estación, ciclo de poesía.

Paula Irupé Salmoiraghi lee a Pedro Mairal (Pornosonetos)

María Marta Carballo lee a Alejandro Crotto
Gabriela Vega lee a Carlos Righero Fagundes
Ignacio Cagide lee a Miguel Ángel Bustos
Valeria Pariso lee a Graciela Cros


Y de yapa:


Música: Su Zingale
Fotografía: Karina Giglio


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Estaba desde antes de que yo llegara. Cuando escuchó su nombre, ella, la china, se puso de pie y su falda de tul negro se movió de un lado para el otro como si de verdad fuera a bailar. Tenía sandalias brillantes y una cartera dorada.  Verla pasar desde la silla de la sala de espera hasta el consultorio del cirujano fue maravilloso.