viernes, 15 de noviembre de 2013

Hoy tocaré el mar. Iré corriendo hasta sentir el agua en mis muñecas. Puede ser cualquier playa. Yo iba a una llamada Cruz del Sur cuando era niña. Ahora se privatizó y no puedo entrar en ella a menos que pague un precio imposible por sentir las huellas de mi familia en la arena. No importa. El mar es uno. Estoy feliz. Tu mano es la otra orilla.