jueves, 18 de mayo de 2017


Por piedad,
dejábamos las herramientas que nos pertenecían,
como se deja un ramo o un moisés,
y no mirábamos la luz,
y no tocábamos la tierra,
a pesar de tener
la sangre pidiéndonos trabajo,
el corazón pidiéndonos palabras
como se pide agua, o pan, o aire,
dejábamos las herramientas
que nos pertenecían,
la hierba iba creciendo sobre el óxido,
la helada iba creciendo sobre el óxido,
y todo era terrible y era hermoso,
tu forma de morir,
también la mía.





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