sábado, 31 de diciembre de 2016

A los que caen en el silencio porque ninguna palabra es posible.
A los que encuentran la palabra justa y la pueden escribir.
A los que no encuentran la tela del abrigo.
A los que sueñan con el calor en medio de la nieve.
A los que son felices toda la vida porque tuvieron cinco minutos inolvidables.
A los que son infelices toda la vida porque no tuvieron cinco minutos inolvidables.
A los desamparados de toda sombra.
A los caen.
A los que se levantan.
A los que sonríen de ojos cuando se acuerdan.
A los que lloran de corazón cuando se acuerdan.
A los pobres que nunca vieron el mar.
A los ricos que nunca verán el mar.
A los que creen que la poesía salva.
A los que intuyen.
A los que dudan.
A los que intentan.
A cada uno, salud.

Feliz 2017 para todos.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Por qué me gusta


Op.Cit.poesía nos preguntó qué libros publicados y leídos durante el 2016 nos gustaron y por qué. Recomendaciones de Ovaldo Aguirre, Mercedes Álvarez, Jorge Aulicino, Silvia Castro, Valeria Cervero, Diego Colomba, Marcelo Días, Diego García, Valeria Pariso, Damian Lamanna, Alejandra Méndez, Miguel Ángel Petrecca, Diego Sampo, Eugenia Straccali y Beatriz Vignoli.

                                                                         
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Celébrense, brinden por las cosas chiquitas, por las grandes, por las imposibles. Sonrían de ojos, de corazón, de manos. Luchemos con todas las fuerzas, con menos, con ninguna. Luchemos. Luchemos con leones, con flores, con estrellas. La fiesta es saberse vivo en el otro.



domingo, 18 de diciembre de 2016


Entrada la noche llovió sobre Muñiz. Ahora es la mañana y veo agua entre las hojas de los fresnos. Ay, de los cuerpos que sostienen la tormenta como quien sostiene a un recién nacido.


martes, 13 de diciembre de 2016

Gracias por la amistad



Sole y yo
Confitería Chezz Vattel, Muñiz.
Sábado 10 de diciembre, 10 de la mañana.

lunes, 12 de diciembre de 2016


Hemos puesto las manos bajo el agua
y no logramos tener la suavidad
del alga que se lleva la corriente.
¿Quién nos quitará el don de la dureza?
Hemos puesto las manos sobre la tierra
y no floreció nada.
¿Quién se llevará el fruto de la espera?
La distancia
entre la mano y el cactus no siempre
es igual a la espina.
¿Quién sabrá cuánto nos duele?
Hemos elevado los brazos al cielo
y ningún pájaro reconoció nuestra intención.
¿En qué pozo se grita para decir estamos listos?
Ahora lo sabemos: el territorio puede
resultar hostil.
Sin embargo, querido mío,
estas manos inútiles nos han hecho felices:
no nadan, no crecen, no vuelan,
son piedra quieta,  rosa muerta, esqueleto,
puro intento, un  testimonio.





sábado, 10 de diciembre de 2016

Los muros de arena















En este feriado largo estamos pintando las medianeras de la casa. Antes eran azul Frida. Ahora se están volviendo color arena. El desafío consiste en ver el mar.

martes, 6 de diciembre de 2016



“Te quiero-digo
a la pared”
Irene Gruss
La cuarta pared del poema
es totalmente blanca.
Arrasa con los ojos
como una pared blanca frente al sol.

Quema.

La cuarta pared blanca
del poema
no descansa.
No sabe qué es la noche.

Estás de cara a esa pared.




lunes, 5 de diciembre de 2016


14 libros de poemas pendientes de lectura. Mi mesita de luz sostiene el caos y la esperanza.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Reseña de Del otro lado de la noche en Margen lector, el blog de Diego García



Del otro lado de la noche es un poemario con una propuesta intensa y llena de bifurcaciones, en cuyo trayecto el lector se verá obligado a indagar en múltiples pasadizos que van y vienen: del texto al mundo y del mundo al texto.

El poema 3 es una verdadera revelación, porque en lugar de encontrarnos con un sujeto que dice y dice como una máquina, Valeria nos descoloca: Yo no lo sé decir, / no sé ponerle nombre a esta cosa que brilla. Ese es el asombro hondo del lenguaje, esa aceptación del hueco, de un espacio real y vivo no completado con cualquier cosa para contentar una conciencia acumulativa. 

La poeta sabe que el fragmento es la forma de comunicación entre el sujeto y su palabra (no necesariamente con un público). Entonces algunas estancias son reflexivas puramente y otras traen escenas que se engarzan luego en una trama muy interesante, genuina.

Hay dos temas sustanciales: el dolor y el decir. En el poema 23 los últimos versos los aúnan y complejizan: quién te dirá mis manos / quién te dirá el dolor. Otra vez la no certeza como perforación de la superficie. Notemos que lo que debe ser dicho no es discurso sino cuerpo y experiencia; las manos y el dolor como experiencia, la vida en el poema, el lenguaje de esa vida en el poema. Decir las manos es creer en las manos como signo trascendente. La materia del texto es el texto, por eso, justamente, nos permite leer la vida y no la trampa viceversa.

Creo que el aspecto más valioso de este libro es esa interpelación de un lenguaje que es fruto del poetizar. Una construcción original y activa. Para nada paisajística ni dada de antemano. El aprendizaje parece ser, para este sujeto, desaprender. Lograr no decir lo supuesto. Por ende, volver a vivir sin ataduras: Y ya no supimos qué se hacía / con el desierto, / con los signos, / con la sed.

Qué bueno es encontrarse del otro lado de la noche con esta poesía.

 

Diego L. García
 
26
 
Poco a poco fuimos descubriendo
cómo se pone sal sobre el silencio
y agua detrás de las palabras.
Y nos gustó callar para decir la ausencia.
Y nos gustó decir para temblar la calma.
 
Pero el amor.
El amor crudo.
 
Y ya no supimos qué se hacía
con el desierto,
con los signos,
con la sed.