jueves, 24 de diciembre de 2015

Anécdotas de Nochebuena


Mi otra abuela no podía comer garrapiñadas, ni nueces, ni turrones. Pero se los guardaba sobre la falda. Y cuando los grandes se iban a brindar al jardín, ellas nos daba, a mis hermanas y a mí, todo el tesoro que había podido robar de la mesa navideña sin que los grandes la vieran.



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