miércoles, 9 de septiembre de 2015

Y mientras yo leía una señora tocó el timbre y le pregunté por la ventana ¿sí?, y me dijo vendo pepas, de membrillo, ¿quiere?, le iba a decir que no, pero llovía, y la señora estaba tan linda bajo su paraguas negro, sus canas tan blancas, que salí y nos sonreímos, cómo llueve ¿no?, me dijo, le contesté que sí, qué lindas manos tiene, le dije, qué justa la lluvia para unas pepas de membrillo.


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