lunes, 25 de mayo de 2015

Viene mi hermana con gajos de plantas en las manos: lazos de amor y otra que no sé cómo se llama pero que me dice es colgante. Tiene hojas violetas, con líneas verdes y largas. Prenden enseguida, me avisa. Hacés un hueco en la tierra y ya. La escucho y siento que estoy haciendo con las manos el hueco en la tierra y poniendo el gajo que ya prendió y crece. Sospecho la vida en esas plantas sin raíces y me late el corazón como una forma de conjurar la noche. Mañana las planto, le digo. Entonces pienso en lo que me entrega, además de las plantas.


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