miércoles, 30 de julio de 2014

"Acá el cura abre la iglesia un domingo al mes. Yo le digo que me dé las llaves a mí para que la gente pueda entrar a la iglesia. Pero el cura que es jovencito no quiere. El otro cura sí me las daba. Pero no se preocupe, si usted quiere hacer una promesa me la dice a mí y yo, cuando el mes que viene venga el cura a abrir la iglesia voy al altar y hago la promesa por usted, la hago con todo mi amor, y es lo mismo que si la hiciera usted" (Señora Muñoz, vecina de una iglesia bien alejadita de Salta).

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