jueves, 30 de enero de 2014

Uso por primera vez mis lentes nuevos para ver de cerca. Antes, corrí a buscar el libro de Pizarnik. ¿Desde cuándo los necesitaba? ¿Cuánta sombra fue necesaria hasta advertir lo que les pasaba a las palabras, a mis ojos? De pronto, siento una urgencia por releer todos los libros de poesía que tengo. Descubro que esta claridad modifica lo que siento cuando leo. Me hace feliz encontrar aire entre la tinta y el papel. Es un aire vivo, una selva. Distingo: tierra, lluvia, hojas, noches, viento, sol y una cantidad inmensa de alimento. Respirarlo me tranquiliza. Leo paz.