sábado, 18 de enero de 2014

A eso de las once de la noche un zorro cortaba la luna. Al mediodía, los sauces eran de los pájaros carpinteros. Esas eran algunas de las señales que marcaban el día y la noche. De wifi, celulares y televisores nadie quería hablar. Hemos vuelto. Que la urbanidad nos sea leve y nos deje quietitos los gestos del sol.