sábado, 26 de enero de 2013


viernes, 25 de enero de 2013

La lucha fue
adentro.

El destino
me dejó pelearla.

Luego se
cansó del juego
e
hizo conmigo
lo que el viento
hace con
las hojas. 


jueves, 24 de enero de 2013

Iba por el corredor aeróbico y a un costado había dos nenes de unos cuatro años con un palito tocando la tierra. "Son hueeeellas...", dijo uno. Al pasar dije: dinosaurios.  Se agacharon más cerca del piso, casi al ras. Mientras me iba, los oí decir: ¡Son huellas de dinosauuuuuurioooooo, oisteeeee! A veces,  lo mejor de la infancia está en un palito que toca la tierra y en algo que se escucha por ahí.



miércoles, 23 de enero de 2013

Donde el viento apura,  hay cielos dramáticos. Puede parecer raro, pero los cables negros sujetos a los postes, quedan lindos sobre el aire naranja: no son más que renglones a cielo abierto. Podemos escribir algo sobre ellos. Soñar se parece a escribir. Hay que soñar. Hay que escribir. Para todos los días que comienzan.  


lunes, 21 de enero de 2013

Hay un sol celeste en Buenos Aires. 22 grados. Finales de enero. Una brisa que envuelve. De a ratos pienso que no puede ser.


domingo, 20 de enero de 2013

Sólo la luna sabe
la igualdad del
dolor
de las orillas.

Los faros son odiosos.
Siempre iluminan
la costa
más cercana.

La otra
tiembla
a oscuras.


sábado, 19 de enero de 2013

En los eneros de Santiago, de los cables de luz cuelgan pelucas marrones. Son unos pelucones hermosos que alguien expone a cielo abierto. Los pelos no se mueven con el viento porque no hay viento en Santiago del Estero cuando pica el verano. Una vez le pedí a un hombre que me bajara uno. No quiso y me miró con los ojos piadosos de alguien que sabe más que yo. Hoy Silvia me dijo que son nidos de calas, de catas, nidos de pájaros. No lo sé. Son tan lindos que si fuese así, las santiagueñas los bajarían y se pondrían esas pelucas con cantos de calas en las cabezas.


viernes, 18 de enero de 2013


Mi abuelo
está agitándome.

Mi estructura
de pensamiento
entró en crisis.

Él murió
en 1977.

Es fragmentario
el registro
que tengo
de esto que
me pasa.

Mi abuelo
era valiente.

Reconozco
el ojo
(su ojo)
que se metió
en mi ojo.

Mi abuelo
me decía:
un ojo
atento
es una revolución.

Cuidado.
Cuidado de mí.



jueves, 17 de enero de 2013

“Ma...¿Por qué le ponés un poncho a la tierra?” (Carola, a los  5 años, al ver que ponían un mantel sobre el pasto para hacer un picnic).


miércoles, 16 de enero de 2013

Veo a través de la luz de las tulipas. El aire se sostiene alrededor de los objetos. Un aura envuelve la tacita de té, los filos de la mesa, el florero,  la computadora, las hojas de papel en la bandeja de la impresora.  Yo vengo de antes. Nací en el siglo XVII y no entiendo cómo todavía no me muero.

martes, 15 de enero de 2013

Cómo
me deshago
de lo que encuentro
cuando sigo
obstinada
en el intento
de quedarme
en mis pies.
¿Dónde lo pongo?
¿Arriba de los techos
es un lugar seguro?
¿Hago un pozo en la tierra?
¿Voy a terapia una vez
por semana?
¿O le devuelvo a cada
uno,
casa por casa,
timbre por timbre,
la piedra que le toca?


lunes, 14 de enero de 2013

De noche, el verano
no apacigua los sueños.

El sol de cactus quema
hasta el granito negro
de la mesa de jardín.

El aire no se mueve.

Mis perras se aferran
a la humedad del piso.

Afuera hay un cielo celeste
que rompe los ojos.

Quisiera una casa de agua,
como en el cuento de Felisberto Hernández.



sábado, 12 de enero de 2013

Y de la soledad tenemos que  hablar/
del árbol que nos crece adentro
como si fuésemos un patio/ un árbol en un patio
que con los años levanta las baldosas/
Tenemos que hablar/ y ver/
qué haremos nosotros/ con nuestros respectivos

árboles /que tapan con sus ramas/ la puerta de la casa.

viernes, 11 de enero de 2013

No puedo pisarlos.
Los caminitos del cementerio
son tan dolorosos.
No sé por dónde ir
con mis 54 kilos.
Es mentira que no queda nada.
Yo los oigo cantar.

jueves, 10 de enero de 2013

Despertar: los libros sobre
la mesa de luz/tus manos/ las
paredes/ las persianas/
el televisor/la tacita de té.

Lo veo./ Lo estoy
viendo. /No me rendí./

No me rendí.

miércoles, 9 de enero de 2013

Alguna vez,
cuando el mar se calme,
se verá en la arena,
el hueso del intento.

martes, 8 de enero de 2013

Ahora
nomás podría
ser la última vez y que
no lo supiéramos.

Ahora nomás
podría
ser la
primera
vez y no estar
advertidos.

Ahora
no más 
podría haber cosas
que no tienen nombre
todavía.

Y yo tan 
así:
como esperando.



domingo, 6 de enero de 2013


Igual que la semilla
corrida por el viento,
siento que me tiraron
en el lugar donde vivo.

Tengo la completa sensación
de estar en el lugar errado.

Soy el desvío.



sábado, 5 de enero de 2013

Teníamos una casa
cuando vino el naufragio.

Ahora,
ya no tenemos hijos,
ya no tenemos techo,
ya no tenemos muebles.

Sólo quedó una llave
apretada en mis manos.

¿Hay algo más inútil
que una llave 
sin sueños?



Ojalá me entendieras
cuando digo la herida,
cuando digo que hay esto
y ojalá hubiese aquello,
ojalá me entendieras
cuando digo el poema
como un bracito mío
que intenta desde el fondo
asirte y acercarme,
ojalá me entendieras
cuando digo no entiendo,
cuando digo no acepto
ni comprendo qué estaba
haciendo dios
cuando pensó en el tiempo,
ojalá me entendieras,
cuando digo que duele,
cuando digo qué injusto,
ojalá me entendieras.

viernes, 4 de enero de 2013

Voy anotando las cosas que me gustan en un cuaderno. Llevo muchos cuadernos, tres ahora. A veces escribo palabras sueltas, frases, versos de los libros que leo. Otras veces sonidos, o sensaciones que necesito recordar. Anoto lo que considero importante. Estas anotaciones no tienen un orden: a veces las escribo sobre el renglón, a veces las palabras cruzan perpendiculares, a veces escribo directamente sobre el margen superior aún teniendo el resto de la hoja libre. Generalmente en medio de esas palabras nace algún poema, o la idea de un poema que luego pasará a otro cuaderno. También escribo los nombres de los poetas que me faltan leer o que quiero releer. Es un trabajo diario esto que hago, un trabajo minucioso de búsqueda del placer que me dan ciertas palabras. Es necesario estar atenta, llevar un registro del mundo que percibo.

Pensándolo bien
me alcanza con un poquito
de sol, de agua,
de sueños, de pan,
de vos y de mí.

Yo vivo al día.

jueves, 3 de enero de 2013

http://revistaliterartedigital.blogspot.com.ar/2013/01/valeria-pariso-buenos-aires.html

Gracias, Graciela Pucci!
¿Los pequeños fantasmas
perderían la razón
si el viento cerrara las cortinas?

miércoles, 2 de enero de 2013

El primer frío
siempre
me recuerda al fuego
del último frío.


martes, 1 de enero de 2013

No recuerdo ningún primero de Enero con este fresquito en Buenos Aires. Hay gente con buzos, con remeras de mangas largas, con chalecos polar. Lo escribo para acordarme. A las palabras se las lleva el viento.