martes, 4 de diciembre de 2012

Tengo un patio con baldosas de granito rojas y un jardín con césped donde planté el tercer limonero después de que mi perra Roma se comió el tronco de los otros dos y los mató. 
Es ridículo esto de sentarse en el patio seco a tomar mate mirando al jardín. Más rídículo es sentarse en el jardín y mirar el patio donde ni siquiera bajan gorriones porque van al jardín.
Un jardín desplaza cualquier otro espacio exterior.
Donde hay jardín, un patio es una vieja que no quiere mojarse los zapatos con rocío.
En fin, consumismo aplicado a la industria de la construcción.