sábado, 29 de diciembre de 2012

Casi nunca sueño pero anoche soñé que me decías si me gustaría ir a tomar un helado. Yo te decía que sí, pero mejor que no porque se me hacía tarde y tenía que ir no sé adónde. A vos no te importó lo que yo te  decía y corriste a buscar el helado. Lo tomamos juntos, sentados en el cordón de la vereda.   Me contabas de tus proyectos y yo te contaba de los míos. Habremos estado así unos diez minutos. Fue tan lindo. Recién cuando terminamos el helado se te ocurrió preguntarme cómo me llamaba.