viernes, 16 de marzo de 2012

Almuerzo


   Todos los diciembres ella comía sandía. Se sentaba en el cordón de la vereda y comía la fruta helada, abriendo las piernas para no mancharse. A pesar de eso, era inevitable sentir el agua rosa que le corría por las manos y el escote haciendo un caminito jugoso y divertido.








© Valeria Cecilia Pariso, 2012.

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