lunes, 27 de febrero de 2012

Paseos

En Buenos Aires el barrio de Palermo tiene callecitas parisinas y pasajes con las casas pintadas por artistas. Tiene cafés que invitan a sentarse y a charlar de amores. También podés comer un pan con frutos secos a mitad de la tarde, los ves expuestos en las vidrieras de las panaderías, coquetos con sus migas esponjosas y es todo tan rico que quién puede negarse.  Palermo también tiene placitas con ferias de artesanos, tiene el Jardín Botánico, un pulmón de poesía donde le gustaba pasear a Silvina Ocampo, donde si te sentás un rato un gato gris y blanco, o negro y blanco, o marrón y negro, o blanco blanco, hará un zigzag de ternura entre tus piernas. Imperdible una tarde de otoño, con sus árboles viejos y las hojas cayendo.

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